Gracias por atender a mi pregunta con tanta celeridad.
Objetivamente pienso que la pérdida de audición actual de Irene no le condiciona su vida diaria, a diferencia de cuando tenía otitis serosas de repetición y que cursaba episodios de una audición precaria, pero eso con la vacuna anticatarral, la vacuna de la gripe en los últimos tres años ha mejorado muchísimo.
No sé cómo la harán las pruebas en el centro al que nos remitirá el otorrino cuando nos envíe el informe, desde luego en las que la practican en el hospital, hay un porcentaje a tener en cuenta de distracción y de saber apretar los botones cuando oye o no el sonido en los cascos, porque lo hace ella sola y aunque con el tiempo ha mejora la colaboración, se sigue distrayendo.
En cuanto al impacto en el lenguaje no la afecta aparentemente, incluso el otorrino así lo ha apreciado, si bien ha dicho que mejoraría si tuviera mayor discriminación auditiva (evidentemente).
En cuanto al volumen en casa, Irene se acerca a la TV mucho, pero más que por la audición es por la visión, el volumen quizá está más elevado de lo normal, pero como en otras casas cuando los niños ven la tele a diferencia de los adultos. En casa el tono de voz es normal y en el colegio las apreciaciones van más encaminadas a la falta de atención continuada que a la audición propiamente dicha. Además tal y como le he dicho al médico, cuando está acostada le dejamos la puerta entornada antes de dormirse y tenemos que ser cautos porque nos oye enseguida.
Toda la servidumbre del audífono que se comenta es lo que verdaderamente me preocupa, porque supondrá una barrera más, una tarea más, una diferencia más y esto mismo también se lo he observado al médico. Ante lo cual me ha dicho que espere la valoración que en el centro la hagan y que en cualquier caso mal no la iría. Ya, así es en lo referido a la audición, pero y el resto?? y la dependencia que la creará cuando en determinados momentos no lo lleve: piscina, por ejemplo.