Querid@s
Lo que nos propone José Ramón es verdaderamente el camino.
Hemos de analizarnos con responsabilidad, revisar nuestros comportamientos como organizaciones y como individuos y familias y ver por qué razón tenemos más o menos capacidad de incidir en la sociedad.
Creo que vamos por buen camino, pero que no hemos de conformarnos y, mucho menos, quedar desprevenidos...
Hemos de ser concientes de que la "sociedad civil" de la que formamos parte y en las que actúan tanto organizaciones como individuos que por alguna razón descollan, es una verdadera "arena política" o, mejor, arena "de" políticas. Allí actuamos o dejamos de actuar de acuerdo a nuestros intereses.
Hay veces que esos "intereses" nos convierten en una verdadera topadora, una máquina a la que nadie detiene... Otras, nos conformamos con el status quo... Incluso nos pasa a algunos que somos lo uno y lo otro en distintas etapas de nuestra vida...
En el trabajo que hemos de hacer hay, al menos, dos andariveles que hemos de prestar atención y para lo cual, como nos dice José Ramón, la Convención es una excelente herramienta: un andarivel podría ser el hacer lobby para cambiar normas legales vinculadas a la discapacidad; el otro, las acciones tendientes a que, paralelamente, cambie la "cultura" de nuestras sociedades respecto a la discapacidad... esa "cultura" que hay veces que permite la más absoluta desolación (piensen en nuestros países de Iberoamérica en el destina de una persona pobre+mujer+con discapacidad...)o que nos convierte en superhéroes...
Creo que el camino a reciorrer es tan arduo como apasionante...
Besos
Luis