Estimada Daniela:
Lo primero que has de diferenciar es lo que en el comportamiento de tu hijo se relaciona con el síndrome de Down y lo que no es más que una conducta inadecuada. En este caso, lo que le ocurre no es más que el resultado de querer llamar vuestra atención y no tiene que ver con su síndrome de Down.
Vuestro hijo os está probando y se está probando a sí mismo. Y lo hace pidiendo algo, a gritos para que se lo deis y arrojándolo después enfadado cuando lo tiene. Si seguís sus impulsos, pensará que el mundo funciona así: yo grito, mis padres hacen lo que yo quiero. Y eso no puede ser.
Cuando pida algo, se le explica con tranquilidad y sin gritarle, que lo tiene que pedir con bueno tono y con educación. Por supuesto, si gritáis también le estáis enseñando que con gritos se consiguen cosas. No hace falta que sepa hablar para que entienda lo que le estáis diciendo, sobre todo porque cuando lo pida gritando o golpeando, nunca, en ningún caso se lo vais a dar. Y cuando lo pida educadamente, siempre lo conseguirá. Es posible que precisamente por no poder hablar se apoye en golpes y arañazos, pero eso no disculpa que le deis lo que quiere cuando se comporta así.
Si sois constantes, es posible que en poco tiempo consigáis que desaparezca ese comportamiento. Por su bien y el de toda la familia, tenéis que ser estrictos. Y no importa que llore. Sus lágrimas no pueden forzaros a actuar como él quiere.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz