Estimada Andrea:
La pregunta que yo plantearía a los responsables del colegio es la siguiente: ¿si ese niño que presenta algún tipo de conducta inadecuada no tuviera síndrome de Down, se pensaría en tener una conversación con los compañeros? ¿Cada vez que un niño tiene un mal comportamiento, se reúne a los compañeros para hablar con ellos?
Si no es así, no entiendo por qué hay que hablar con los compañeros del chico con síndrome de Down, salvo que sea cierto lo que tú dices, que en el colegio hay ciertas reticencias hacia su integración en el centro.
¿Para qué hablar con los compañeros? Si un niño comienza a presentar comportamientos inapropiados en clase, lo que hay que hacer es intervenir sobre esa conducta, con un programa sistemático para modificarla. Únicamente en el caso de que los compañeros sean un factor que influye en su conducta (por que le ríen las gracias, porque le provocan, porque le refuerzan su mal hacer), únicamente en esos casos, digo, yo me plantearía la posibilidad de hablar con ellos, para que no sean un factor que refuerza su conducta inadecuada. Si no, es sobre el niño sobre quien han que actuar, no sobre los demás.
Respecto a la forma de convencer a la comunidad educativa de que la presencia de un niño con alguna discapacidad es una oportunidad de enriquecimiento mutuo, eso es algo que se tarda en conseguir, pues se adentra en el campo de las actitudes. La mera presencia del niño con síndrome de Down en el colegio y la lucha que estáis llevando a cabo para que sea exitosa su integración son ya medidas de concienciación social. Seguid así.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21