Querida Silvia:
¿Cómo estás?
Precisamente estaba yo estos días pensando poner un mensaje para preguntar por el querido Martín; para saber qué tal le iba en su nuevo centro, en su nuevo lugar, etc.
Y vaya que he sentido lo que nos contaste antesdeayer.
Además de todos los cambios que tú citas, añádele la independización de sus hermanos, la estancia de la abuela en casa, etc.
¡Pobre Martín, y pobre Silvia! Esto lo digo con el mayor cariño, y con la compasión bien entendida; es decir, que siento con ustedes el momento amargo por el que están pasando.
Hace años, mis padres mandaron a mi hermana a un piso durante unas horas al día; creo recordar que era de 9 de la mañana a 5 de la tarde. En ese piso también había personas con otras discapacidades diferentes al síndrome de Down, y en concreto había dos chicas que no paraban de gritar y de reiterar palabras o sonidos en alta voz durante todo el día.
Mi hermana, finalmente, lo verbalizó; les dijo a mis padres textualmente que ella era muy feliz en casa, y que no quería volver a aquel lugar, al que estuvo concurriendo algunos meses.
Las veces en que yo fui a recogerla creí volverme loca, sobre todo con aquella chica que no paraba de repetir kikirikí continuamente. Y eso que esta chica tenía una autonomía mucho mayor que la de mi hermana, porque sabía utilizar el transporte público y manejaba el dinero. ¡Vaya que si lo manejaba!
Bordaba como los ángeles y vendía sus mantelerías a muy buen precio, ya lo creo que sí.
Pero, ya ves: no era el sitio idóneo para María y mis padres,algo desconcertados, eso sí, por la rotundidad con la que ella lo expresó, no lo dudaron ni un instante, y mi hermana no volvió más. Luego se buscaron otras soluciones alternativas, pero descartaron aquel lugar.
Esto no quiere decir que yo te esté sugiriendo nada, sólo quería contarte mi experiencia.
Creo que don Emilio te ha dado la clave para tomar esta decisión que no es nada fácil.
Bueno, Silvia, no dejes de tenernos informados, y ojalá que nos cuentes pronto que el Tincho ha vuelto a recuperar su carácter tan dulce y pacífico como siempre ha sido.
Mientras tanto, te mando todo mi ánimo y todo mi cariño.
Muchos besos para los dos y hasta pronto,
Saro