El planteamiento con nuestros hijos es a largo plazo, pasando por distintas etapas: infancia, niñez, adolescencia y adulto (ahora por fortuna cada vez más se incluye la vejez también).
En función del proyecto vital que deseemos para nuestros hijos así dispondremos el camino a seguir.
Si uno piensa que el día de mañana su hijo vivirá en su casa o en una residencia, sin pretensiones de vida laboral... el camino es conocido porque es la experiencia mayoritaria seguida hasta ahora: educación especial.
Pero si se piensa en una vida activa, de toma de decisiones, determinación (según prevé la última legislación aprobada por la ONU), para una vida autónoma: trabajo, vivienda, ocio... entonces habrá de estar preparado para un mundo en integración, donde necesitará habilidades sociales (de comportamiento) y educativas (lectura, escritura, cálculo, expresión, comprensión, etc)... para ello deberá normalizar su vida, en esto hay menos experiencia, pero es el camino que se empezó a trazar hace 25 años.
En nuestra mano está elegir, la elección 2ª requiere mucho esfuerzo, mucho trabajo, mucho compromiso, mucha lucha... pero creo que el resultado final no será igual.
Pero es igual que la vida de una persona que ha estudiado y se ha formado y consigue un buen puesto de trabajo, que aquella otra persona que abandonó sus estudios a los 15 y salta de trabajo en trabajo sin cualificación y en condiciones precarias.
Es decir que ver los resultados es lindo, y a todos nos gustaría que nuestros hijos fueran como aquellos que cada vez más vemos en entornos laborales, saliendo con sus amigos, viviendo en pisos compartidos... pero claro no suelen ir acompañadas del trabajo y la apuesta que hay detrás.
Siempre hay tiempo de parar, pero porqué vamos a perder la oportunidad de intentarlo...
La experiencia de la ESO es agridulce, claro, hay poquísimos que apuesten por esa etapa y si no se trabaja en ella se estanca.
Te imaginas como fueron los comienzos en la EGB, actual primaria... Y COMO ESTAN AHORA.
De nosotros depende cambiar a mejor o a peor. Porque sólo el hecho de la duda, puede cambiar a peor, por dónde nos llevaría y por infravalorar y tirar por la borda el trabajo de tanta gente durante estos 25 años.