Estimada Beatriz:
Los hechos que narras no me resultan extraños puesto que otros padres me han comentado que les pasaba algo semejante a lo que a ti te ocurre.
Para tomar la mejor decisión, yo creo que has de valorar todos los factores que están influyendo en la conducta de tu hija. Por un lado, los niños con síndrome de Down tienen menor fuerza física, hipotonía muscular y baja resistencia a la fatiga. En el caso de tu hija, se le suma que además es muy pequeña, pues tiene 4 años. En este sentido hay que comprobar si efectivamente 10 minutos andando a un paso constante son mucho para ella. Respecto a esta primera parte, la solución estaría en andar cada día un poco, no solamente al ir al colegio, sino en otras circunstancias, es decir, hacer ejercicio físico para que aumente su fuerza y su resistencia.
La segunda parte es que, efectivamente, puede que sencillamente lo que ocurre es que no quiere andar, no que no pueda: se para, se entretiene, vuelve para atrás, juega con esto y con lo otro, te pide que la cojas en brazos, etc. La presencia del hermanito también puede estar influyendo, por cierto. En este caso lo que hace es entretenerse porque quiere hacer su voluntad. Y eso no se puede consentir. Si has comprobado que puede hacerlo, deberás de obligarla a ir derecho hasta casa, con el menor número de paradas posible, porque si dejas que haga lo que quiera, cada vez te va a ser más difícil conseguir que te obedezca. Es un tema que va más allá de ir rápido o despacio a casa, y que tiene que ver con quién pone las normas, ella o tú.
De todos modos, si crees que aún es pequeña y que no es momento para exigirla que vaya deprisa, hay unos complementos que se ponen en las sillas de los bebés para que vayan de pie sus hermanitos pequeños y que podría proporcionarte una solución intermedia durante una temporada, para que vaya a ratos andando y a ratos subida en la sillita del hermano.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21