Estimada Perla:
Los términos integración e inclusión han dado lugar a largos debates terminológicos, que no siempre benefician a las personas a las que se intenta ayudar. En realidad la inclusión es un paso adelante respecto a la integración, ya que su filosofía es que los centros educativos acojan a la persona con discapacidad y modifiquen sus estructuras y su forma de hacer para favorecer esa acogida. En la integración es la persona con necesidades educativas quien se ha de esforzar para adaptarse al entorno normalizado. En ese sentido es mejor emplear escuela inclusiva que escuela integrada, pero yo personalmente empleo ambos términos indistintamente, ya que considero que lo importante es que se trabaje por la incorporación a entornos normalizados, lo llamemos como lo llamemos.
Se debe decir “síndrome de Down”, pues el término hace referencia al médico, John Langdon Down, que en 1866 describió ese síndrome, o conjunto de síntomas, por primera vez.
En cuanto al término “capacidades diferentes” me parece una forma “políticamente correcta” de hablar de quienes tienen discapacidad, pero decir discapacidad es llamar a las cosas por su nombre y no supone ningún tipo de discriminación, ya que se limita a describir una realidad, sea la discapacidad motórica, sensorial o intelectual.
Si es importante intentar evitar términos como “retraso mental” o “discapacidad mental” y emplear “discapacidad cognitiva” o “discapacidad intelectual”, que son los actualmente más recomendados.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21