Estimado Daniel:
Lo primero que me viene a la cabeza cuando leo tu consulta es que cuando una conducta no se corrige en su origen y se deja, quizás porque no se la da importancia, al cabo de un tiempo puede convertirse en un problema y ser difícil de corregir. Por eso siempre recomendamos que se establezcan unas normas claras y se definan conductas correctas desde pequeños, porque si no el trabajo es doble: primero eliminar la conducta inadecuada y después entrenar la adecuada.
La conducta de colocarse los dedos en la boca no tiene especial importancia si se hace un rato antes de dormirse, pero después se generaliza y se extiende a otros momentos y resulta complicado eliminarla. Para suprimir esa conducta se ha de emplear un sistema de consecuencias negativas: cada vez que se meta los dedos en la boca se le dirá ¡No! de manera firme. Antes se le ha de explicar claramente que no es correcto meterse los dedos en la boca. Quitarle la mano de la boca suavemente, sin decirle nada, también puede servir. Lo que hay que hacer, en todo caso, es suprimir esa conducta en cuanto aparezca, sea quien sea el que esté presente y en todo momento.
La única vez en que no hay que hacerle ningún caso, retirando la atención y haciendo como que nadie se da cuenta, es cuando lo hace como un reto, mirándote para ver qué le dices. En esa situación la retirada de atención es la mejor estrategia.
De todos modos, la presencia de la hermanita puede perfectamente explicar esa conducta, primero como una regresión a etapas anteriores en que era más pequeño y se le hacía más caso; y en segundo lugar como una forma de llamar la atención que ha comprobado que surte efecto, ahora que su hermanita le ha quitado protagonismo.
La conducta, sin embargo, no parece excesivamente preocupante y lo normal es que con tiempo vaya desapareciendo si os mantenéis firmes en vuestra postura.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21