Jesús,
Si con C.I. ya se cuantifica numéricamente y estar en 50-10 ó 150, realmente es tan relevante saber el número exacto del C.I. ????
Porque en este caso concreto (CI), ya se tiene experiencia y personalmente pienso que sin mucho sentido... por qué tener que copiar el mismo sistema de cuantificación numérica al resto de inteligencias.
Cómo medimos la inteligencia emocional ????
Y cambiará tener un 25-50 ó 150 en el resultado numérico !!!!
Y no seguirá dependiendo el resultado de cada ítem de la situación personal, el día que se haga, etc.
Y además se da por hecho que una vez conseguido el valor numérico, éste permanece invariable, cuando no es así, cada cuánto repetir paa tener un nuevo valor ???
Cómo influyen los agentes externos (entorno familiar, salud, etc) en cada una de las mediciones y en cada una de las personas ???
El fin de este estudio no creo que sirva para cuantificar numéricamente las distintas inteligencias elaborando nuevos tests, desde mi punto de vista, sino más bien como un revulsivo que tiene como objetivo llevar al sistema educativo a cuestionar su eficacia, a aplicar técnicas de enseñanza más personalizadas.
No es esto lo que pretendemos para nuestros hijos con síndrome de down, que se elaboren estrategias personalizadas teniendo en cuenta sus características de aprendizaje.
Creo que cuestionar las competencias curriculares actuales del sistema educativo y la metodología de enseñanza,en nuestro caso concreto, si fuera más personalizado, saldríamos ganando.
Porque en la enseñanza el protagonista no es el maestro, es el alumno. Por lo tanto el foco de atención se ha de poner no en la enseñanza sino en el aprendizaje. Sin olvidar jamás el contexto social en el que estamos.