Confiar en alguien es creer y apostar por él. Porque una persona segura de que se confía en ella, tiene una desarrollo diferente de otra en quien no se confía.
Las personas con s.d. en los últimos años han incrementado considerablemente sus años de vida, pasando de casi 40 a casi 60; 20 años en esperanza de vida en tan poco tiempo es mucho. Ahora cuando enferman se interviene y no sólo eso, sino que hay un protocolo de actuación para la prevención... de esto no hace tanto tiempo.
Las personas con s.d. reciben educación, permitiendo que aprendan a leer y escribir, etc... de esto no hace tanto tiempo tampoco.
Las personas con s.d. tiene una vida socialmente más rica, compartiendo espacios de ocio, formando parte de actividades familiares, incluso ya trabajando... de esto tampoco hace tanto tiempo.
Seguramente si analizamos genéticamente su adn, con su cromosoma de más, no haya cambiado tanto en este tiempo.
¿Cuál es la razón de su cambio vital entonces?
NOSOTROS.
Cambiando nuestra actitud.
Para subir una escalera nos podemos valer de nuestra piernas o transformándolas en rampas accesibles a sillas de ruedas.
Sabiendo lo que queremos es más fácil poner los medios para conseguirlo.
Cuando nace una persona con sd si nuestra actitud es de aceptación comprometida, seguro que el trazado de su proyecto vital (global para todo su desarrollo personal que abarca múltiples áreas: salud, educación, alegria de vivir, valores, sociabilidad, etc. etc.) es sustancialmente diferente a si se mantiene una aceptación pasiva.
Les queremos, les adoramos... pero se requiere más.
CREER EN ELLOS y hay motivos suficientes para tener esperanza.
Y como padres, somos un pilar fundamental de su vida, pero sabiendo que somos meros acompañantes, los protagonistas son ellos... los méritos o fracasos son suyos, nuestra responsabiliad es ofrecerles oportunidades.
Si aprenden a leer, nosotros podemos haberle dedicado muchas horas, pero quienes han aprendido han sido ellos. Si suspenden o aprueban un examen, nosotros hemos estado ahí con ellos, apoyándolos... pero quienes ha estado en el colegio haciéndolo han sido ellos no nostros.
Nosotros tenemos nuestros propios retos y que únicamente no se debieran ceñir a la tarea de ser padres, también tenemos una identidad propia, que debemos cultivar.