Estimada Andrea:
Es bien conocida la capacidad para la imitación de determinadas conductas que poseen los niños con síndrome de Down. De hecho, ese sería uno de los “inconvenientes” de la educación inclusiva: que aprenden lo que queremos y lo que no queremos que aprendan. Esas imitaciones que hace vuestro hijo Joaquín no tienen que ver con ningún tipo de burla, sino que sencillamente copia lo que otros niños hacen. Que diga que se llama como esa persona me parece sencillamente una llamada de atención a la que no se debe de hacer mucho caso. Mi opinión es que lo mejor es ignorar esos comportamientos porque hablarle de ellos, señalárselos o reñirle por hacerlos lo más fácil es que los refuerce y lleve a que los haga con más frecuencia aún.
Respecto a la ansiedad cuando está en el parque, cuando no quiere esperar a la cola para subir, la solución está, precisamente, en hacerle esperar, enseñándole cuál es la norma de funcionamiento en esa situación social. Es más, si arma un berrinche, deberías de apartarle del juego y decirle que hasta que no se calme no volverá a la fila. Es la forma de educarle para que respete las normas y adquiera las adecuadas habilidades sociales que le permitirán en el futuro participar en otras situaciones distintas. Mostrarle que no siempre puede hacer lo que quiera y que ha de respetar el turno es la forma de enseñarle que hay límites y que no siempre podrá cumplir su voluntad. Y aunque parezca poco importante, es esencial, pues ahora, de pequeño, se sientan las bases para lo que será su personalidad adulta, por lo que tiene que aprender a sufrir pequeñas frustraciones que le vacunen ante otras posibles frustraciones futuras de la vida.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21