Estimada Martha:
En primer lugar me gustaría decirte que yo no estoy de acuerdo con la tendencia de algunas personas a describir a los niños con síndrome de Down como “un poco vagos”. A mi modo de ver, si hay niños que trabajan, que se esfuerzan, que van a terapias, que tienen que luchar para conseguir sus logros, esos son los niños con síndrome de Down, porque muchas de sus conquistas para los demás son fáciles, ya que las consiguen sin esfuerzo, casi sin darse cuenta. A los niños con síndrome de Down, por su trisomía, les cuesta gatear, sentarse, mantener el equilibrio, andar, y tardan siempre más en conseguirlo no porque sean vagos, sino porque no han conseguido la maduración precisa. Y tu hijo no es que no quiera soltarse de los muebles, sino que aún no se siente con confianza para hacerlo.
Pero, efectivamente, la maduración se favorece con el entrenamiento. Es la estimulación la que ayuda al cerebro a que la maduración se produzca. De ahí que a mí me parezca muy bien cualquier tipo de terapia de apoyo que ayude a que José Gustavo se suelte a andar. Si las clases de play están pensadas precisamente para trabajar la estimulación para caminar, le vendrán muy bien, pues le ayudarán a conseguir esa confianza que le falta, además de mejorar su coordinación y equilibrio. Lo importante es que él se sienta a gusto, se divierta y adquiera la seguridad precisa para soltarse. Sin embargo, en este caso, como en todos, hay que tener paciencia, pues él encontrará el momento en que se sienta seguro y se suelte a andar.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21