Estimada Silvia:
Me tienes que disculpar, pero no recuerdo la edad de Martín. Digo esto porque depende de los años que tenga su comportamiento puede explicarse por distintas razones, según las circunstancias de su vida en este momento concreto. Con los pocos datos que aportas es difícil hacer un correcto análisis de la situación.
Si estudiamos la conducta en sí misma, algo que no se debería de hacer nunca sino que sería conveniente estudiar los factores que la provocan, habría que ver qué ocurrió antes de que pateara el vidrio y qué ocurrió después. Lo anterior puede ser el detonante de la conducta y lo posterior, su refuerzo.
Por eso, a mí me parece que precisamente la llamada de atención, el reñirle, el castigarle son los reforzadores, los premios de su conducta. Se comporta así porque tras ese comportamiento todo el mundo le hace caso, mientras que cuando actúa correctamente no le miran. La solución estaría en no hacerle ningún caso cuando actúe de esta manera. Como eso es imposible, porque cuando patea un vidrio o lo rompe no se puede hacer como si no pasara nada, lo más recomendable es intentar prevenir la conducta, alejándole de la situación o teniéndole muy controlado. Es decir, que no pueda de ningún modo patear el vidrio. Y cuando lo haga, es mejor que no le haga caso nadie, mostrándole una cara muy seria y dejándole solo, en lugar de llevarle a la psicóloga, que puede ser un reforzador más para él.
Por otro lado, todo el mundo ha de tener claro que las conductas inadecuadas se corrigen allí donde se producen. Han de ser los profesionales del centro quienes las aborden, no tú. Y si hay una psicóloga debería de ser ella quien planificase y coordinase el programa de intervención para corregir esas conductas.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21