Estimada Magdalena:
Efectivamente, los problemas de conducta suelen ser los que más preocupan a padres y profesores y las consultas sobre ese tema suelen ser las más repetidas en este Foro. Para estas situaciones yo recomendaría como principio fundamental la firmeza, o dicho con otras palabras, mano de hierro en guante de seda. Firmes pero cariñosos.
Has de tener en cuenta que el mayor reforzador, el mayor premio para un niño es siempre la atención del adulto. De ahí que manejando nuestra propia atención, dosificándola, dándoles atención cuando es el momento apropiado, podemos conseguir muchas cosas con nuestros hijos y alumnos. Para saber cuándo hay que utilizar la retirada de atención ("indiferencia" que tú dices) y cuándo intervenir inmediatamente con un ¡NO! firme y tajante, es necesario estudiar la conducta del niño, cuándo se presenta y qué ocurre antes y después, en lo que se denomina un análisis funcional de la conducta. Haciendo ese análisis suele ser fácil deducir qué pretende y, a partir de esa hipótesis, cambiar elementos para cambiar su conducta.
La retirada de atención se ha de utilizar cuando la actuación del niño se dirige precisamente a llamar tu atención, intentando manipularte. Por ejemplo, un berrinche que aparece cuando el niño quiere algo y no se le da, requiere de una retirada de atención. Un grito, un enfado, una conversación, un intento para tranquilizar al niño no sirven de nada pues una vez producido el berrinche y perdido el control, lo único que se puede hacer es dejarle solo y volver cuando se calme (retirada de atención). Después, cuando se relaje, se le explicará que no siempre puede hacer lo que quiera y se le razonará sobre los hechos ocurridos y lo que debería haber hecho. En este sentido, una medida muy útil para el berrinche es prevenirlo, por ejemplo, explicándole al niño lo que va a ocurrir para que lo tenga en cuenta y después no se sorprenda por no conseguir algo que quiere.
El ¡NO! fuerte y firme, se reserva para conductas que no buscan la atención del adulto pero que no se pueden consentir de ninguna manera: si lanza sus juguetes por el suelo, si maneja el horno o el DVD sin permiso, si tira del pelo de la hermana o si empuja a otro niño, por ejemplo. No se pueden consentir ninguna de esas conductas y no hacerlas caso las reforzaría.
Por otro lado, tu hijo Simón está creciendo y se acerca a la preadolescencia, con lo cual comienza a manifestar su personalidad y a mostrarse retador y rebelde, algo muy normal y hasta muy sano. Tendrás que mostrarte firme y valorar en cada situación qué es lo que él pretende y de qué forma has de actuar para responder adecuadamente a su conducta.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21