Estimada Adriana:
Como norma general se debería de emplear la medicación solo cuando todas las demás medidas no hayan surtido efecto. Creo que no solo en tu país, aquí en España también hay cierta tendencia a medicar a los niños en cuanto se salen algo de la normalidad.
Que tu hijo Javier tenga días en que está muy motivado y otros en que está completamente distraído es absolutamente normal. Y que empiece a jugar con el lápiz o con un color, también es muy habitual, pues les cuesta centrar su atención. Le pasa a todos los niños con síndrome de Down (y a los que no lo tienen también). Dependerá del día, de su interés, de su cansancio, de cómo le presenten las tareas o del ánimo con que se encuentre, por poner solo algunos ejemplos. Si se hiciese una observación rigurosa de los días que está atento y los que está despistado, seguro que se encontraría un patrón que pudiese explicarlo. Por ejemplo, la mayor parte de los niños están más atentos a primera hora del día y se distraen muy fácilmente al finalizar la jornada.
Por otro lado, efectivamente, la mala regulación tiroidea puede ser la explicación de esos cambios de atención y hasta que la endocrinóloga no ajuste la dosis no se podrá saber.
Respecto a las conductas estereotipadas y obstinaciones, también son propias de los niños con síndrome de Down. Las obstinaciones y rutinas repetidas suelen ser una forma de controlar el mundo que para ellos es demasiado complejo e imprevisible. A veces, cuando se obstinan, lo único que quieren es mantener cierto orden, para sentir que todo está bajo control. Las conductas estereotipadas, a su vez, suelen aparecer en momentos de tensión o, por el contrario, de aburrimiento, cuando no saben o no tienen nada que hacer. Para prevenirlas es conveniente tener establecida una programación diaria en la que sepan en cada momento lo que han de hacer, estando el mayor tiempo posible ocupados, para que las estereotipias no aparezcan o se reduzcan.
Que no diga más que palabras sueltas, use muchos monosílabos y no emplee oraciones, tampoco es extraño, pues te recuerdo que el lenguaje es uno de los puntos débiles más característicos del síndrome de Down.
En resumen, ni los cambios en su nivel de atención, ni las obstinaciones, ni las estereotipias, ni el escaso lenguaje expresivo, son nada que me llame la atención, porque todos esos aspectos son característicos de la mayor parte de los niños con síndrome de Down y no tienen porqué tener relación con una patología asociada. No veo ninguna razón de peso para enviarle a una psiquiatra ni a una neuróloga infantil, ni mucho menos para medicarle.
Lo que es preciso es trabajar para ayudarle a mejorar en todos esos aspectos. Para intervenir sobre la atención, te recomiendo que hagas llegar el siguiente artículo a las profesionales del equipo terapéutico, pues recoge algunas sugerencias de intervención. Y, sobre todo, realizar la revisión del tiroides, pues probablemente en cuanto la dosis se ajuste, mejorará mucho.
www.downcantabria.com/revistapdf/117/63-75.pdf
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21