Estimada Biosol:
Dices a lo largo de tu exposición que cómo enfrentar esa situación depende de ti, y creo que ahí está el quid de la cuestión. Los padres de los niños con síndrome de Down, así como todas las personas cercanas, familiares y profesionales, que trabajamos para su completa inclusión social, nos hemos de enfrentar con frecuencia con situaciones como la que comentas. Y la forma en que las afrontemos dependerá de cada uno de nosotros.
Es cierto que en algunas ocasiones quienes se acercan a las personas con síndrome de Down lo hacen con actitud de rechazo, de ofensa, de burla, pero yo creo que la mayor parte de las veces lo que sienten es curiosidad o extrañeza. Todo lo diferente nos llama la atención y el síndrome de Down es poco habitual.
No siempre los niños que miran a tu hijo lo hacen para burlarse de él. Muchas veces sencillamente se sienten extrañados por su diferencia. Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones tú lo recibes con sentimientos dolorosos, rabia, enojo, impotencia o tristeza, como tú misma explicas. Pero no es tanto fruto del mensaje enviado sino de tu propia sensación, surgida en tu interior.
Ante hechos de este estilo se pueden utilizar dos estrategias: cambiar el mundo o cambiar nosotros. Cambiar el mundo es muy difícil, sobre todo porque tendrías que tener una conversación con todos los que miran de forma atenta a tu hijo, explicándoles a ellos y a sus padres tu propio punto de vista. El cambio de actitudes es necesario, pero es lento.
Cambiar tú es la otra posibilidad. Quizás te has adelantado y en realidad esos niños no se burlaban. Quizás proyectas algunos de tus propios temores en ellos. Quizás a tu hijo no le importe tanto, y esa sensación de que está triste sea más una visión tuya que una realidad. Quizás necesites tiempo para ir aceptando los cambios que se están produciendo en tu vida.
Es posible que no puedas evitar que te hierva la sangre. Pero sí puedes intentar ver la situación con más objetividad, sin dejarte arrastrar por sentimientos dolorosos. Yo creo que la recepción de las personas con síndrome de Down por parte de la sociedad está siendo cada vez mejor, sobre todo desde que la inclusión se ha ido generalizando. Ahora bien, hay que seguir trabajando y se necesita mucho tiempo para que el cambio de mirada se produzca. Y tú y tu hijo, cada vez que salís a la calle y convivís con los demás, estáis ayudando a producir ese cambio de mirada.
Quizás no puedas manejar las miradas de los demás, pero si puedes manejar la tuya.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21