Estimada María:
Me parece que tu planteamiento de encontrar el equilibrio entre aceptar las características de tu hijo Salvador y ayudarle a desarrollarse al máximo, es muy acertada. En eso consiste el trabajo educativo con los niños con síndrome de Down (y con todos los niños) y, al mismo tiempo, la mayor dificultad que nos encontramos: aceptarles como son, pero buscando que mejoren cada día. No es fácil, como estás comprobando.
Con la edad de tu hijo, a mí no me parecen preocupantes los movimientos autoestimulatorios. Bien es verdad que aparecen con cierta frecuencia en los niños con síndrome de Down, pero ahora mismo Salvador es muy pequeño y presenta muchas conductas de autoconocimiento de su cuerpo y de conocimiento de su relación con el entorno que pueden explicar algunos de esos movimientos estereotipados.
Estoy de acuerdo con el centro de estimulación en cuanto a que es mejor intentar distraerle de esas conductas de ensimismamiento, procurando que haga alguna cosa y manteniéndole entretenido el mayor tiempo posible. Sin embargo, insisto en que aún es muy pequeño para considerarlo preocupante. Mi recomendación es que sigas con los programas de estimulación y que no te obsesiones en exceso con esas conductas, que en muchos casos desaparecerán a medida que aprenda a hacer cosas y a relacionarse con su entorno.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21