Estimada Paola:
El dilema que se te presenta es uno de los habituales entre los padres de niños con síndrome de Down, que nunca tenéis claro si son suficientes los apoyos, las terapias o las clases que les proporcionáis. Os queda la sensación de que si le priváis de alguno de estos recursos vuestro hijo puede perder algo que sea fundamental para él, ahora o en el futuro.
Sin embargo, tú planteas una reflexión bastante razonable, valorando si tantas terapias y clases (Jardín en sala de 3 años, 3 terapias, psicopedagoga, fonoaudiología, natación…) al final no le están privando a tu hijo de tiempo en casa, con la familia. Una reflexión que nosotros exponemos con frecuencia, pues lo que interesa no es la cantidad, sino la calidad de la estimulación que le proporcionamos. Muchos niños con síndrome de Down tienen las semanas con las agendas más apretadas que un ministro, pasando de clase en clase y de terapia en terapia, sin apenas tiempo para disfrutar de lo que les gusta, jugar o, sencillamente, estar tranquilos, no hacer nada y descansar. Y sucede lo que tú mencionas, que están cansados siempre, como le ocurre a tu hijo.
Por otro lado, el bienestar de la familia es otro factor fundamental que se ha de poner siempre en la balanza a la hora de tomar decisiones de este estilo. Son 6 hermanitos con otro en camino y el tiempo y el esfuerzo que conlleva llevar a tu hijo con síndrome de Down a sus clases o terapias se ha de sacar del que se dispone para atender a sus otros hermanos. Se ha de tener en cuenta que él es uno más de la familia y tú como madre has de distribuir tu tiempo y tu atención entre todos, aunque sabemos bien que él va a necesitar algo más, pero no puede absorberlo todo.
En mi opinión, dejar un año de descanso en el jardín, dedicado a estar en casa con sus hermanos, y complementado con alguna terapia puntual (como fonoaudiología) es razonable. Tu temor a que se retrase en cuanto a la sociabilidad tampoco está justificado, pues tiene una buena estimulación en casa por parte de sus hermanos y tendrá tiempo en el futuro para relacionarse con otros niños cuando acuda a la escuela a los 4 años. Tu hijo es aún pequeño (apenas 3 años recién cumplidos) y va a disponer de muchas otras oportunidades en su vida para interaccionar con niños.
En resumen, aunque la escolaridad de los niños con síndrome de Down es fundamental para ellos, lo que los padres debéis de utilizar con mayor frecuencia es el sentido común y, en este caso, a mí me dice que esperar un año a entrar a la escuela no es problemático y, sin embargo, su bienestar y el de la familia pueden salir beneficiados si este año se dedica a madurar en casa conviviendo con sus hermanos. Al fin y al cabo, en España la etapa de Educación Infantil (de 0 a 6 años) no es obligatoria y, según tengo entendido, en Argentina no lo es hasta los 4 años. Si en vuestra familia las circunstancias indican que lo mejor es esperar hasta ese momento, pues no pasa nada por hacerlo.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21