Estimada Mónica:
Le voy a decir un secreto. Mi hija con síndrome de Down tiene 31 años, no ha tomado gelatina ni cápsula ninguna, y habla estupendamente. Tanto que en mayo pasado habló en Buenos Aires ante 2.500 personas.
¿Qué le quiero decir con esto? Muchas cosas. El lengauje en el síndrome de Down es un problema, desde luego; pero hay una enorma variabilidad entre unas personas y otras, unas hablan con más facilidad y a otras es cuesta mucho ¿Por qué? Hay dos factores. Uno depende de la intensidad con que los centros del cerebro que dirigen el lenguaje y las estructuras que lo expresan hayan sido afectados como consecuencia de la alteración de los genes propia del síndrome de Down (que en unas personas se afecta más que en otras). Y el otro factor depende de la calidad de educación e intervención que apliquemos a cada niño. Esta intervención depende en parte, pero sólo en parte, de la dirección del logopeda o fonoaudiólogo responsable. De quien más depende es del entorno familiar, capaz de crear alrededor una rica y permanente comunicación que poquito a poco -¡mucha paciencia!- vaya extimulando y desarrollando el lenguaje.
De lo que para nada depende, se lo aseguro, es de las cápsulas de gelatina. Así que vaya preparándose para actuar sobre Isa con toda su capacidad y riqueza para comunicarse con ella desde ahora mismo, aunque sea pequeñita. Háblele, y cuando diga sus primeros balbuceos, no deje de contestarle de manera sencilla y amorosa.
Si desea saber más sobre todo esto, le recomiendo que vea los artículos que hay escritos en este mismo portal. acuda a la página
Síndrome de Down Educación
y pinche donde dice: COMUNICACIÓN, HABLA, LENGUAJE.
Si tiene dudas, no deje de contárnoslas.
Con mucho cariño
Jesús Flórez