Me alegran las entrevistas que se han efectuado recientemente sobre el ocio de las personas con síndrome de down.
Creo que que una formación integral conlleva aprendizajes escolares, aprendizajes de habilidades sociales, relaciones interpersonales, ocio y que si algunas de estos falla, se podría producir un desequilibrio en la persona.
Y el otro aspecto a reseñar, es que la escolarización está integrada en colegios ordinarios, cada vez más el trabajo se hace en centros ordinarios, pero el ocio no cuenta con esa integración, si bien se hace en espacios públicos abiertos a todos, lo comparten, fundamentalmente, por personas s.d. y tutelados por asociaciones relacionadas con la discapacidad.