Hola a todos,
Les escribo feliz porque después de más de siete meses con oxígeno 24 horas, mi querida hijita no lo necesita más, a excepción de la noche mientras duerme.
Fui yo quien llorando les pedía palabras de aliento para soportar la situación de tener encerrada a mi hija, por la necesidad de estar conectada al concentrador de oxígeno...
Después de seis meses de buscar y buscar las causas de su baja sauración de oxígeno y de no haber encontrado solución, mi esposo y yo decidimos buscar ayuda aunque fuera en otro país, así tuviéramos que quedarnos sin nada... pero antes tenía que probar con un MÉDICO HOMEÓPATA (con mayúsculas) que tanto me recomendaba una amiga. Total, nada se perdía.
A los 15 días de tratamiento mi Romina mantenía la saturación por encima del 90% por más de 2 horas. Y así, poco a poco hasta el 1ero de Octubre que la tuve todo el día saturando entre 92% y 94%. (Por supuesto que continúo con todos sus demás tratamientos alopáticos).
Y qué creen??? Dejé el trabajo!!! (sólo voy un día a la semana) Algo que jamás hubiera imaginado que sería capaz de hacer. Primero pensé en dejarlo un par de semanas, pero darme cuenta de todo lo que se está privando mi bebé sin su mami ha hecho que nada me importe más que estar con ella.
La transformación ha sido increíble: además de dejar el oxígeno, ahora come de todo, en trozos, y sin hacer el menor asco; comienza a desplazarse de barriga sin sus clásicos giros y no paramos de reir. Y claro, adiós casa horrible. Nos quedamos hasta tiempo de más en la escuelita socializando y sólo paramos para descansar y comer en ella. El resto del tiempo lo pasamos conociendo el mundo (la tienda, el parque, la plaza, el mercado).
Ahora entiendo a todas mis hermanas (sí: ustedes) quienes me decían que debía quedarme con mi hija porque me necesitaba. Hasta ahora capto sus consejos y en su momento, cuando alguien me lo pida, igual le diré: quédate con tu bebé; nadie como mami para sacarlos adelante.
Alguien de ustedes me dijo¨"ya pasará y lo contarás..." y aquí estoy: contándolo.
Gracias por alentarme. Gracias por leerme.