Creo que habrá pocas personas más irreverentes que yo para las fechas señaladas, para los aniversarios, etc., pero bendigo el día en que, especialmente, María Victoria Troncoso (no olvido a todos los padres que la secundaron) decidió crear la Fundación Síndrome de Down de Cantabria.
Eso sólo ha traído cosas buenas, logros inimaginables, y yo soy una de las beneficiadas, porque conocí a María Victoria en un Congreso que hubo en mi isla hace años.
Ella me cambió la vida; su actitud, su coraje, su visión de la llamada discapacidad, su fe, su tesón, su inteligencia y su imaginación puestas al servicio de esta causa revolucionaron mi forma de pensar.
Así que yo, iconoclasta e irreverente,y aunque no soy nadie para hacerlo, la bendigo a ella y a todos los que se contagiaron con su entusiasmo, empezando por su marido, nuestro querido Jesús Flórez.
Es verdad lo que decía Patricia Biront en un mensaje muy reciente en el foro: decía que ellos nos enseñan a no desfallecer, o a empezar de nuevo cuando desfallecemos.
Gracias a María Victoria Troncoso -fue fundamental para mí la lectura de su libro "Mi hija tiene Síndrome de Down"-, yo no me he vuelto a sentir sola ni desorientada.
Al revés, desde que la conocí me siento acompañada y amparada; informada y comprendida.
Muchos, muchos besos, especialmente para ti, María Victoria, para tus hijas Toya y Miriam, origen de esta increíble sinergia; para ti, Jesús, para tus hijos varones, para Emilio, para todos.
Y gracias de todo corazón,
Saro