¡Qué pena me da cuando leo cosas como ésta!
Yo decidí no hace mucho suspender una de las pruebas diagnósticas de mi hermana, porque implicaba anestesia general, y no sé si me he equivocado o no.
Por otra parte, su Digestólogo, en referencia a otro de los problemas de mi hermana (un divertículo de Zenker) me comentaba el otro día que, si ella no tuviera síndrome de Down, le recomendaría operarse ya, pero que, teniendo en cuenta sus características, y los pros y los contras, íbamos a esperar a ver cómo se desarrollaban las cosas, siempre poniéndolo todo en la balanza...
Es preocupante, desde luego, y en momentos así envidio a países como los Estados Unidos, donde tienen hasta clínicas especializadas en el tratamiento de los adultos con síndrome de Down.
Pero, bueno, no nos desanimemos y sigamos en el empeño. Sigamos el buen ejemplo de los que nos han precedido y mantengamos viva la esperanza y la ilusión.
Muchos besos, Verónica, y que el asunto de tu sobrina se resuelva de la mejor manera, ése es mi deseo.
Con mucho afecto para todos los que tienen familiares ya adultos, y para los que los tienen todavía en la infancia y en la adolescencia y los están preparando para un futuro mejor,
Saro