Estimada Mercedes: Aclarada la cuestión jurídica de su consulta, me permito introducirme en el aspecto más personal de la situación. Desconozco la realidad vital de su hermano (edad, vida que lleva habitualmente, alcances conseguidos en su calidad de vida, capacidad de comunicación, vida laboral, amistades, tipos de ocio y tiempo libre, relación real con todos los hermanos, cuñadas, sobrinos, etc.). Por eso me limito a ofrecer algunas ideas generales.
En función de todas esas circunstancias que nadie mejor que ustedes conoce, no es recomendable cambios periódicos de entornos, vivienda, contactos. Les da una enorme inseguridad que se traduce en sensaciones de estrés y se manifiesta en cambios reactivos de conducta de naturza muy imprevisible: desde una depresión más o menos declarada hasta una conducta que puede resultar violenta o resistente y retraída. Comprendo que quieran repartir la dedicación y tareas; pero pienso que puede haber un tipo de apoyo comunitario y familiar sin que su hermano haya de cambiar de domiclio: necesita un anclaje seguro, una referencia de "casa" y "domicilio", donde se sienta seguro y no invitado. Pienso que deben dialogarlo entre ustedes que se conocen muy bien, con toda sinceridad, para llegar a acuerdos favorables para todos. ¿Y él, que es el protagonista, qué piensa? ¿Qué desearía? Comprendo que su deseo puede no coincidir con la posibilidad real, pero hay que conocerlo para poder explicarle las razones de la decisión que ustedes tomen.
¿No se han planteado todo esto antes de que su madre muriera?
No dejen de consultar con los profesionales que en estos momentos están más cerca de él. Su visión y su ayuda les pueden ser enormemente útiles.
Con mucho afecto, un cordial saludo.
Jesús
Down21