Estimado Carlos, desde nuestra experiencia de 15 años trabajando en la inserción laboral de las personas con discapacidad intelectual en la empresa ordinaria podría decirte que habría que valorar cada caso de manera individualizada. Por lo tanto, analizar las competencias, destrezas, habilidades y resistencia del trabajador con discapacidad y el tipo de tareas que va a desempeñar se hace imprescindible antes de iniciar el proceso de incorporación a un puesto de trabajo.
En general, se trata de un colectivo que se adapta mejor a una jornada reducida (4-6 horas) pero tenemos bastantes trabajadores que realizan jornadas completas sin ninguna dificultad. En este caso, es importante valorar el puesto de trabajo que tienen que desempeñar e intercalar las tareas más complejas y que requieren más recursos atencionales con tareas más sencillas.
Además, es necesario valorar su situación social, es decir, tener en cuenta otras actividades que el futuro trabajador pueda realizar y que promuevan su desarrollo personal y social (ej. deporte, otras actividades formativas, etc.). Asimismo, analizar la situación familiar y tener en cuenta el tipo de trabajo que los padres quieren para sus hijos, la jornada laboral, la distancia del trabajo a sus casas, su situación económica, etc., son factores importantes para lograr no sólo una óptima integración laboral sino también una adecuada inserción social.
Un saludo,
Begoña