Estimada Natalia:
Yo creo que los niños con síndrome de Down son niños con los demás y como los demás niños han de ser vistos por sus compañeros. Quiero decir con esto que no veo la razón por la que quieres que ese niño al que integras sea algo importante para los compañeros. Yo pienso que lo que has de conseguir es precisamente lo contrario, que sea tratado como uno más, que lo consideren uno entre ellos con absoluta normalidad. La inclusión social y la inclusión educativa han de basarse en la normalización, es decir, en un trato lo más normalizado posible, con el menor número de medidas excepcionales y de privilegios.
En ese sentido, te diré que los demás niños suelen ser más naturales que nosotros, los adultos, que vemos el síndrome de Down con una mente repleta de prejuicios. Ellos, que tienen la mente limpia, los ven normales, como todos, distintos, como todos. Ese niño del que hablas ya le es útil a sus compañeros, pues les está enseñando, sin que se den cuenta, a aceptar la diferencia, a respetar a quien es más lento y tarda más en aprender, a convivir con quien tiene dificultades. Es necesario para los demás como lo somos todos, que nos necesitamos unos a otros, pero él es aún más necesario para ellos, porque les educa en valores como el respeto, la tolerancia y la aceptación, valores que solo se pueden aprender conviviendo.
No creo que debas hacer nada diferente con él. En todo caso, has de resaltar lo que tiene en común con ellos, para que vean que es uno más. Dices que los compañeros sólo lo ven como un amigo más, pero ése es, precisamente, el mayor logro que se puede alcanzar y, por lo que se ve, ya está conseguido.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21