Marion: Leí tu mensaje y quiero contarte que yo soy mamá de dos niños con sd. Tengo 30 años, y mis hijos tienen sd por translocación. Sinceramente no creo que esto sea un riesgo si tu primer bebé nació con sd por trisonomía libre, sin embargo me gustaría copiarte un mensaje que compartí con otro mamá que cruza algo similar, espero te guste.
Mi nombre es Eliana, la orgullosa mamá de dos niños con sd, Emir y Ayelén.
Me llama la atención tu pregunta porque yo pasé por lo mismo antes de tener a mi segunda hija y te cuento que encueste a toda mi familia y todos mis amigos. A todos les preguntaba, si quedo embarazada, será que vuelve a nacer con sd? El genetista me dijo que había un porcentaje en mi caso de un 5 a 20 porque mis hijos tienen traslocación, en el caso de trisonomía libre el porcentaja es aún menor. Sin embargo, muchas fueron las respuestas, mucho me decían, y porqué no intentar y hacer los exámenes cuando estés embarazada y si el bebé no está bien, pues habrá que abortarlo (como que fuera así de sencillo) y otros más humanos me decían, porque no correr el riesgo si teniendo uno lo amas tanto, el segundo no será la excepción.
Y así quedé embarazada en contra de toda lógica, los test regulares dieron negativos y mi embarazo fue perfecto, incluso me invitaron a dar una charla acerca de alimentación, porque mi peso y la del bebé erán lo más aproximado a lo perfecto que jamás habían visto.
Yo hice lo mejor que pude, una alimentación muy saludable, ejercicio liviano y dadas las circunstancias pensaba recibir a Ayelén completamente sana.
Grande fue mi sorpresa el día que nacio, la tuve con parto normal sin ningún tipo de anestesia porque quería estar conciente en caso de que algo saliera mal.
Cuando la enfermera la puso entre mis brazos, me dijo, Felicidades, la bebé también tiene síndrome de down, y por algún extraño motivo, yo le respondí, SI LO SE.
Unos segundos despuès le dije, qué me dijo?? y ella me repitió : la bebé tiene síndrome de down, y otra vez volví a vivir la desesperación, el dolor y la decepción de haberle dado vida a un segundo hijo con discapacidad.
Mi hija se encargó de darme tanto amor, que sin siquiera darme cuenta supere el momento en cuestión de días. La amo con todo el corazón, tanto como a mi primer hijo, y aunque nadie lo crea, ella es la hermana perfecta para él y él es el hermano perfecto para ella. Hacen tantas cosas juntos, se dan tanto el uno al otro, que cada día que despierta y los veo tomarse de las manos, reir, darse besitos, me siento la más bendecida de las madres y a cada paso dejan esa sensación de eperanza y de amor inconfundible.
Te felicito por aceptar la vida con tanto amor y si Dios decide seas la mamá de un segundo niño especial, preparate para ser muy feliz, porque los inconvenientes físicos los supera el amor que ofrecen estas almas bendecidas.
Con cariño,
Eliana