Querida María José:
Creo que a veces no te expresamos suficientemente todo lo que te debemos, porque cada caso que te consultamos, supone que nos dediques tu tiempo, que revises, que leas, que escribas.
Y ahora, al leer un mensaje de hace unos días que se me despistó, he leído que te operaron.
Y vi que, desde que te dieron el alta, te pusiste a contestar.
Eres una persona maravillosa, tan preparada pero tan humilde; siempre trabajando como la hormiguita del cuento.
Tengo que decirte que, cuando llevé tus respuestas a mi consulta sobre la mejor forma en que yo podría hacer el testamento, el Notario, un señor brillantísimo, por cierto, quedó muy gratamente impresionado por la preparación que se traslucía en tus respuestas.
En fin, es algo que no hace falta diga el Notario ni que diga yo: a la vista está.
Así que quería, aparte de desear que te encuentres ya en franca recuperación, volverte a dar las gracias por tu increíble generosidad.
Un abrazo muy, muy fuerte,
Saro