Estimada Lucía:
El tema de entender que el reconocimiento de la dependencia puede ser una amenaza para el futuro del niño es algo que hemos debatido otras veces en este foro en relación con el reconocimiento de grado de minusvalía, pues a veces los propios funcionarios de la Administración siembran ese prejuicio y rechazo en los padres. En mi opinión este tipo de etiquetas (“oficialmente dependiente” “oficialmente minusválido”) que no nos gustan no deben de impedir que veamos que en el reconocimiento de la situación de dependencia como en el del grado de minusvalía, lo que se consigue es abrir una puerta a una serie de apoyos y beneficios que nuestro hijo necesita.
Nuestro hijo no tiene más discapacidad o necesidad de apoyo a su autonomía personal porque un papel lo reconozca. Y sin embargo si no obtenemos ese reconocimiento le estaremos negando las ayudas, que aunque aun escasas, son útiles para mejorar su calidad de vida y la de su familia.
En la Ley 39/2006 de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, se contemplan servicios de promoción de la autonomía personal, ayuda a domicilio y prestaciones económicas vinculadas al servicio, de asistente personal, etc. que pueden ser muy útiles y que es necesario solicitar para que se vayan dotando de financiación. Si no lo pedimos difícilmente las administraciones públicas le daran la importancia que merecen.
Un saludo muy cordial,
María José Alonso Parreño