Estimado Roberto:
Se entiende por control de esfínteres la capacidad de dominar de forma voluntaria el pis y la caca por parte del niño. Dicho con otras palabras, que sea capaz de permanecer seco todo el tiempo necesario y que haga sus necesidades en el sitio y en el momento adecuado, es decir, en el baño y cuando tenga ganas.
Los niños con síndrome de Down tardan más en adquirir este control, y con la edad de tu hijo algunos no lo han conseguido, aunque es conveniente comenzar el entrenamiento bastante antes. También es frecuente que tarden menos en controlar el pis, y que lo hagan antes por el día que por la noche, ya que esto último suele tardar más en conseguirse.
Los pasos que puedes seguir para comenzar el entrenamiento son:
Se debe organizar un esquema de horario del niño, en el que se establezca la hora en que ha de sentarse en el orinal o ir al baño. Para ello se ha de comprobar previamente el tiempo que puede permanecer seco y adelantarse al momento en que suele hacerlo. (Cada hora y media suele ser un periodo razonable).
No se levantará del orinal ni saldrá del baño hasta que haya hecho sus necesidades. Si tarda mucho probablemente se deba a que hemos calculado mal el periodo de tiempo. Se le elogiará si responde adecuadamente.
Reforzar en todos los casos la conducta adecuada, teniendo en cuenta que en los niños el refuerzo positivo más valioso es la atención de las personas más cercanas a ellos, dándoles refuerzo verbal cuando su conducta es correcta.
Si se utilizan refuerzos negativos, ignorar al niño cuando la conducta es inadecuada, es decir, cuando se le escapa es el más efectivo. Los castigos (gritos, privación de privilegios, etc.) suelen ser poco productivos, y en muchos casos pueden agravar el problema.
Si sufre un “accidente” entre una y otra vez, se le reprenderá explicándole qué debería haber hecho o se le cambiará sin hacerle ningún comentario (retirada de atención). El niño puede colaborar cambiándose de ropa o llevando la ropa sucia al cesto correspondiente.
Si él o ella se adelantan manifestando sus ganas de evacuar se le acercará al baño, elogiándole por haberlo pedido. A partir de aquí el control estará prácticamente alcanzado.
Si tras intentarlo una temporada no se logra el objetivo, lo recomendable es dejar el entrenamiento hasta que los ánimos se calmen y alcance un mayor grado de maduración, volviendo a probar pasado un periodo de tiempo prudencial.
La mejor época para comenzar el entrenamiento es el verano, cuando el niño puede estar durante el día con menos ropa e incluso en traje de baño y el buen tiempo hace que los efectos de los “accidentes” sobre su salud sean menos peligrosos.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21