Estimada Verónica:
Como siempre, las madres sois las que más sabéis de vuestro hijo y quienes más habéis pensado en lo que les pasa. Has hecho un análisis bastante claro de lo que le ocurre a tu hijo.
Al comenzar a utilizar los golpes como una especie de juego, él lo ha generalizado, y ahora pega sencillamente por llamar la atención. Si no lo consigue, golpea aún más fuerte, hasta que le hacéis caso.
Lo primero que tenéis que hacer es dejar el juego de los golpes. Como bien dices, incluso es posible que le haga gracia y que piense que vuestra reacción es parte del juego. Por eso, cuando actúe así, no le hagáis ningún caso. Decirle que no lo haga, ya habéis comprobado que tiene el efecto contrario: más lo hace. El silencio, vuestro alejamiento de la situación y la indiferencia serán las mejores estrategias. Se trata de que olvide ese juego.
Por otro lado, si no golpea, exagerad las muestras de atención. Deberéis hablarle, mostrarle lo contentos que estáis y jugar mucho con él, para que vea que si su conducta es correcta, el cambio respecto a vuestra atención es abismal.
Sin duda, el hecho de que le estén saliendo los dientes influye de forma clara en su conducta, puesto que al encontrarse mal, reacciona de forma más violenta, por rabia, sin ser consciente de su propio malestar. Hablarle del motivo de su enfado (te has enfadado porque no te dejé hacer tal cosa o estás rabioso porque te duelen los dientes) es otra forma de hacerle entender lo que le pasa y ayudarle a sentirse mejor. No obstante, el malestar que siente es real y lo manifiesta con golpes, pero probablemente, sin ninguna intención de hacer daño.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21