Estimada Marisol:
Lo primero que tienes que tener muy claro es que tienes que decírselo. Algunos padres de niños con síndrome de Down piensan que lo mejor que se puede hacer ante un posible problema o dificultad que se relacione con sus hijos y que les pueda producir dolor es ocultárselo. De esa forma, los temas relacionados, por ejemplo, con la muerte de algún ser querido o con alguna enfermedad propia o de algún familiar, procuran no decírselo, “para que no sufra”.
A mi modo de ver esta actitud es muy perjudicial. En primer lugar, el dolor está en el mundo y no podemos hacer como que no existe. Además, cuando hay un tema que puede ser doloroso, ocultarlo no hace que desaparezca, sino que alarga el sufrimiento. Por otro lado, cuando se les habla con sinceridad, con tranquilidad, con explicaciones adaptadas a su nivel de comprensión y a su interés del momento, sienten que ya entienden eso que les ocurre, y se les evita que ellos busquen sus propias explicaciones. Por último, les da la tranquilidad de saber que la persona que se lo dice merece su confianza, pues les cuenta hasta lo difícil, lo doloroso, y eso en el ámbito afectivo proporciona mucha fuerza.
En otro orden de cosas, quisiera también recalcar la función que el dolor tiene en el crecimiento personal. Si una persona no se enfrenta a retos, a situaciones difíciles, y las supera, nunca crece, sino que permanece infantilizado, protegido en un mundo ilusorio e inexistente, en el que todo es siempre de color de rosa. Y esa vivencia personal, desafortunadamente, ha sido la que han tenido algunas personas con síndrome de Down durante muchos años.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21