Estimada Tamara:
Efectivamente, hace tan solo unos días que respondí a Matilde que tenía una consulta muy semejante a la tuya. Le recomendé, en su caso, que intentase realizar un análisis funcional de la conducta, estudiando los factores que aparecían antes, durante y después de la conducta para valorar si alguno de ellos se podía cambiar. Según dices, habéis estudiado todos esos factores y habéis intentado todo tipo de medidas sin conseguir nada, comprobando, por ejemplo, que no es una llamada de atención.
Lo primero que sería necesario saber es la edad del niño y el tiempo que lleva presentando estas conductas. No es lo mismo que siempre haya actuado así a que sea un comportamiento que ha surgido hace poco y que puede estar explicado por algo que le ha pasado en casa o en el colegio y que le esté afectando, aunque nadie se haya dado cuenta.
No entiendo cuando dices que no hay posibilidad de llevarlo a la sala sin que se moleste. A los chicos con síndrome de Down les suele gustar seguir haciendo lo que hacían, en especial si es de su agrado y muchas veces les molesta que se les haga cambiar de actividad. Pero eso no significa que se les deba dejar. Él deberá subir a la clase quiera o no quiera, ya que esa es su obligación.
Tampoco entiendo que se le deje pasar horas al sol, sin hacerle volver a clase. A ningún niño se le consentiría que permanezca allí sentado y, a mi modo de ver, a él tampoco se le debe consentir.
Por último, puede ser normal que un niño con síndrome de Down se pase todo el recreo mirando o tocando el pasto, aislado de los demás niños, ya que puede ser para él una forma de relajarse, de tranquilizarse, de recuperarse tras un periodo de clases que a él le cansan pues le demandan mucha atención. No me parece tan normal que se dedique a comer el pasto, algo que yo pienso, debería alguien controlar y prohibirle.
Esto último me hace pensar que sería recomendable que algún especialista de su ciudad, quizás un psicólogo conocedor de las características del síndrome de Down, les podría dar una opinión más certera y más cercana, por si se trata de alguna patología añadida al síndrome de Down la que pueda explicar esas conductas.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21