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Historial del Tema: El sentido del ridículo
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- Chus
En el planteamiento de José Mª coincido en parte, en aquella que dice que no hay que dar a todos los mismos sino a cada uno lo que necesita, principio indiscutible de justicia universal, extrapolable a cualquier ámbito, no sólo el educativo.
Pero para lograr este principio se puede hacer:
- segregando a los que no llegan a la media en colegios especiales y a los que pasan la media en colegios de élite, y digo segregando, porque separar alumnos es segregar.
- o todo lo contrario, conllevaría más esfuerzo, pero en el colegio no sólo se aprende del profesor, también se aprende de los compañeros, y no todos los que tienen mejor nivel académico tienen mejores cualidades personales, necesariamente.
Cuando en la ley se habla de acnees se refiere a los de altas y bajas capacidades, alumnos con necesidades específicas, que en cada caso serán diferentes.
Por lo tanto creo que en la búsqueda de una educación calidad para las necesidades de todos los alumnos, pero compartida, inclusiva no segregadora.
Porque luego esos alumnos cuando salen de colegio, no tienen la cafetería, el super, el barrio de los altamente cualificados y de los menos cualificados, por lo tanto si han de convivir en la misma sociedad, estaría bien que lo hicieran desde el colegio.
- José María
Querido Emilio: Dice usted muy acertadamente: La calidad más bien consiste en llevar a todos hasta donde cada uno pueda llegar y eso supone atender a la diversidad de capacidades, motivaciones, intereses, etc. La calidad entendida como aumento del nivel curricular suele ser incompatible con la atención a la diversidad. Eso es exactamente lo que pedimos: para nuestros hijos que les cueta alcanzar un nivel, y para los que superan con creces la media. En este sentido son bien acertadas las palabras e Javier Tourón: Es un hecho universalmente probado que todo talento que no se cultiva corre serio peligro de perderse. También lo es que los alumnos con más capacidad necesitan de ayudas específicas para hacer que su potencial florezca. No es cierto, por mucho que se insista, que estos alumnos no necesitan ayudas específicas para hacer efectiva su capacidad. Al igual que los deportistas destacados necesitan de los centros de alto rendimiento. Y los jugadores de futbol buenos entrenadores. Y los músicos destacados miles de horas de ensayo y enseñanza altamente cualificada, los escolares más capaces necesitan una enseñanza con un nivel de reto y estímulo que rara vez obtienen en las escuelas. ¿Son todos los alumnos iguales en cuanto a su motivación, capacidad y necesidades educativas? No. ¿Es el objetivo del sistema educativo promover la igualdad de los escolares? Desde luego que no. Es más, el sistema educativo en la ley orgánica que lo regula señala claramente (art. 2.1ª) el compromiso de orientarse a la consecución del pleno desarrollo del potencial de los alumnos: personal, social, intelectual…, y a la necesidad de identificar tempranamente las necesidades de los alumnos más capaces (art. 76 y 77). Todos los alumnos tienen derecho a una educación de calidad, pero no a la misma educación. Simplemente porque la radical igualdad de todas las personas lleva necesariamente implícita unas necesidades claramente diversas. Y ofrecer a cada alumno lo que necesita es lo que se relaciona verdaderamente con la equidad. Dar a todos los alumnos lo mismo solo tiende al igualitarismo masificador. Atender al principio de igualdad de oportunidades es, por tanto, dar a cada alumno la educación que necesita. No dar a todos la misma educación. Es difícil entender el tipo de razonamientos que llevan a tildar estas medidas de segregadoras o de elitistas, etc. Si quienes esto dicen tuviesen hijos en estas condiciones ¿les negarían la mejor educación posible?; ¿cuál es el impacto en el desarrollo social que a medio y largo plazo puede tener un sistema educativo orientado al alumno medio? Y, por último ¿cómo es posible que todavía estemos en estas cuando otros países mucho más avanzados en educación que nosotros tienen centros de este tipo para sus alumnos desde hace lustros?
Yo quiero profesores de alta capacidad educativa (no alto CI, que no es lo mismo) para mi hijo con síndrome de Down, y a lo mejor resulta que esos profesores son mejor formados en centros de alto rendimiento, y no en la mediocridad del actual sistema, uno de los peores de Europa según todos los baremos. Cordialmente.
- Saro
Querida Chus:
Yo opino que muchas cosas se podrán enseñar de forma que se queden, por decirlo así, grabadas, incorporadas a la propia educación individual.
Pero también opino que la diversidad de situaciones que conlleva el hecho de vivir supondrá una enseñanza continua.
Mas no sólo con las personas discapacitadas, sino con cualquiera de nosotros.
¿O es que no oímos, incluso a edades como la mía (54) "estás haciendo el ridículo" por parte de personas que nos quieren bien?
Así que, caminante no hay camino, se hace camino al andar. O arrieritos somos...
Desde luego, creo que todo lo que sea educar, en libertad, en respeto, en armonía, en tolerancia, por supuesto, es como el saber, que no ocupa lugar.
Precisamente me estaban comentando ahora el caso de una chica adulta con síndrome de Down que chilla en su edificio y no tiene formas.
Y su propia madre reconoce que esto se debe a que ella no la educó debidamente desde pequeña, porque "le daba pena, le daba lástima".
Yo recuerdo que mi madre siempre decía que ella a María la educaba como a cualquier otra hija. Si había que ser severa con ella, pues lo era.
Y creo que, gracias a lo que mis padres le enseñaron, es hoy una persona que puede ir a cualquier parte sin "hacer el ridículo".
Me resulta muy interesante este debate, y me gustaría seguir leyendo opiniones de otras personas.
Gracias, Chus y muchos besos,
Saro
- chus
Emilio, coincido plenamente con lo que dices en tu análisis, y creo apuntas algo importantísimo:
"De hecho, está demostrado, por ejemplo, que el nivel educativo de los padres y su preocupación por el rendimiento en la escuela de sus hijos es más determinante para predecir el éxito escolar que la metodología educativa utilizada por los profesores".
Pero este debate estaría mejor en una nueva llamada titulada fracaso escolar, y me gustaría reconducir este deabe por la llamada iniciada: el sentido del ridículo, haciendo hincapié en la enseñanza habilidades sociales a nuestros chicos, y no sólo en el ámbito escolar sino también el familiar, cuáles son las estrategias más adecuadas, dada la importancia que ello tiene para nuestros hijos.
- Emilio Ruiz
Estimado José María:
El tema del fracaso escolar no es exclusivo de nuestro país ni de nuestra época. En todos los tiempos y en todos los países, desde que se implantó el sistema de escolaridad obligatoria, se ha estado hablando de fracaso escolar. Una vez que se establecen unos mínimos que han de alcanzar todos los alumnos, siempre habrá quienes no lleguen a ellos y por tanto, formarán el denominado fracaso escolar.
Tampoco creo que la responsabilidad deba recaer exclusivamente en los profesores, ni en las leyes educativas. El fracaso existía antes de la LOGSE, y posteriormente con las demás leyes educativas, LOCE y LOE, de uno u otro tinte político, con lo cual tampoco depende de qué partido esté en el poder. Y los profesores son un factor más que influye en el éxito y en la calidad educativa, pero no son el único. Reducir problemas de tanta complejidad a un solo factor es simplificar en exceso el tema. De hecho, está demostrado, por ejemplo, que el nivel educativo de los padres y su preocupación por el rendimiento en la escuela de sus hijos es más determinante para predecir el éxito escolar que la metodología educativa utilizada por los profesores.
Los maestros actualmente se encuentran con un reto que no tenían hace 25 años. Antes de la LOGSE, la separación de los alumnos se producía de forma previa, al acabar 8º de EGB. Los buenos estudiantes iban al BUP y los que tenían más dificultades hacían FP o se salían del sistema educativo. Ahora todos están hasta los 16 años. Eso, en principio, es positivo. Cuantos más años estén en la escuela, mejor preparados saldrán. Pero aquí está el gran problema de la ESO, que es la contradicción entre tener que atender a todos los alumnos y por tanto, dar unos mínimos válidos para todos, y al mismo tiempo, tener que preparar a los alumnos para ser competitivos en el Bachillerato y en la Universidad. Y las dos cosas a la vez es muy difícil hacerlas. No hay que culpar a los profesores, sino que éstos tienen una labor muy complicada que desarrollar.
El tema de la calidad también puede dar lugar a un debate interminable. Si la calidad consiste en competir para ser los mejores, lo más probable es que los alumnos con síndrome de Down y otras necesidades educativas especiales, se queden por el camino, porque no pueden seguir el ritmo. La calidad más bien consiste en llevar a todos hasta donde cada uno pueda llegar y eso supone atender a la diversidad de capacidades, motivaciones, intereses, etc. La calidad entendida como aumento del nivel curricular suele ser incompatible con la atención a la diversidad.
Insisto en que el tema es demasiado complejo como para poder hacer un análisis medianamente riguroso en unas pocas líneas.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21
- Chus
Yo no sé si la culpa es de la LOGSE o de la LOE, pero en buena medida no creo que ninguna Ley hasta ahora haya contemplado, en el ámbito educativo, la importancia que tienen los aprendizajes en habilidades sociales, los aprendizajes emocionales, la cooperación como método,fomentar la creatividad y sobre todo sacar de cada alumno lo mejor, educar para ser buena persona y un buen ciudadano, no sólo ser contenedores de conocimientos. Si bien todos persiguen como si encerrara el misterio último: la exigencia, el curriculo... como únicos símbolos de la excelencia.
Y en cuanto a los profesores, por encima de todo son personas y tal cual sean en sus casas, en sus vidas, su trabajo será un reflejo más, que se verá plasmado en su empatía, en saber enseñar a la diversidad de alumnos que encuentre en su clase... y para eso no sé si habrá método que sucumba ante una personalidad sin esas cualidades.
Siempre podrá más el que quiere que el que puede, hay maestros brillantes en sus carreras, que son pésimos docentes, y otros que encuentran cualquier ocasión para llegar a sus alumnos, porque a la escuela no se va a enseñar lo que uno sabe, se va a hacer que los alumnos aprendan... el absoluto protagonista del colegio es el alumno, el profesor es un actor secundario.



