Estimada Mónica:
En primer lugar creo que deberías tener claro que las conductas se corrigen allí donde aparecen. Tú tienes muy difícil corregir las conductas en el Jardín Infantil, cuando no estás presente, por lo que serán las cuidadoras del Jardín quienes tendrán que abordar esos comportamientos. Sí has de intervenir de inmediato en cuanto esas conductas aparezcan delante de ti.
Por otro lado, es una buena idea que Romina esté con otros niños para que se acostumbre a convivir con ellos y a responder a lo que la digan. El principal fallo de Romina es, precisamente, que carece de estrategias para actuar correctamente ante los demás niños y, por eso, cuando quiere algo o la agobian, no conoce otra forma de actuar que golpeando, tirando del pelo o mordiendo, que son las respuestas más simples y más eficaces.
Por eso, lo que tenéis que hacer es actuar en dos sentidos distintos: por un lado eliminar esas conductas inadecuadas y por otro, enseñarle formas de actuar correctas. Para eliminar sus conductas agresivas, hay que decirle de manera firme y en voz relativamente alta ¡NO! cada vez que muerda, tire del pelo o pegue a otro niño, y con cara muy seria se la mandará a un rincón a pensar sola. Hay que hacerlo siempre, esté donde esté y sea quien sea la persona que está con ella. Y no hay que darle demasiadas explicaciones, solamente mostrarle claramente y enfadados que eso no se le va a consentir nunca.
Como complemento hay que enseñarle a actuar correctamente. Tras el enfado y el castigo, se le ha de explicar, por ejemplo, que si tiene algo que pedir a otro niño que le hable o señale lo que quiere (“quiero ese juguete”) o que si se siente agobiada, tiene que irse de donde están los otros niños, pero no pegarlos. Es decir, hay que enseñarle las conductas correctas pues probablemente ella actúa así porque no sabe bien qué tiene que hacer. Se ha de tener en cuenta que suele estar con adultos que le dan lo que quiere y los niños, en ese sentido, es más fácil que frustren sus deseos o que le cuesta comunicarse con ellos.
Por último, estoy de acuerdo con la tía del Jardín en que todos los niños actúan así al principio, hasta que aprenden formas más eficaces de interactuar con los demás, por ejemplo, jugando o hablando. Puede que, en realidad, Romina no presente tantas de esas conductas pero tú, como madre, estés agobiada en exceso, porque esos comportamientos son muy llamativos. Incluso parece que llegas a interpretar lo que las otras madres piensan (“llegó Romina, protejan a sus niños”), cuando lo más probable es que las demás madres sientan que Romina es una niña más que tiene comportamientos propios de un niño. Así que quizás no merezca la pena que te agobies tanto. Eso sí, es importante que actúes de inmediato para corregir esos comportamientos.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21