Estimada Ana:
No me sorprende especialmente lo que cuentas, ya que parece una manifestación de la maduración de tu hija. Hasta ahora, cuando participaba en algún acto social, en el que había niños y otras personas, se limitaba a observar y lo pasaba bien. Sin embargo, ahora ha cambiado, ha dejado de ser un bebé, se ha hecho mayor y se da cuenta de ella misma. Por eso, le apura estar con gente, le da vergüenza y prefiere alejarse.
Los niños con síndrome de Down pasan por etapas semejantes a los demás niños, aunque algunas las viven con retraso y en general, permanecen más tiempo en cada etapa. Alrededor de los 2 años los niños viven una fase en que se hacen conscientes de sí mismos y, por ejemplo, suelen negarse a todo lo que les mandan, como una muestra de su personalidad naciente, en la que suele denominarse la etapa del negativismo. En el caso de tu hija Carmen, han aparecido esas conductas de timidez.
Es, por tanto, una etapa que pasará, pero que puede hacerse larga. Para ayudarla, no hay que obligarle a que participe en juegos con otros niños, pero sí creo que es recomendable que vaya a sitios donde los demás estén: a parques, a cumpleaños, a las reuniones familiares, etc. No hay que forzarle a que juegue, aunque es bueno que esté allí, que observe, que vaya perdiendo el miedo, para que se dé cuenta que no pasa nada y poco a poco, vaya cogiendo confianza. Además, no podéis cambiar vuestra dinámica familiar por ella: en la fiestas de Navidad tendrá que asistir a las reuniones familiares y permanecer en ellas.
Por otro lado, no es preciso que vaya a la guardería. Si has decidido que no asista para evitar catarros, bien pensado está. Enviarla a la guardería únicamente para que se relacione con otros niños no es necesario; ya tendrá tiempo en la escuela. De hecho, a estas edades, lo habitual es que los niños jueguen “junto” a otros y no “con” otros, ya que aún no han interiorizado las reglas de las interacciones sociales.
Un afectuoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21