Estimada Brenda:
El caso que cuentas me da la impresión de que tiene más que ver con una diferencia de opinión entre dos profesionales que con un verdadero interés por tu hija. Si quisieran ayudarle pondrían cada uno algo de su parte, trabajando desde su puesto.
Si me preguntas mi opinión, te diría que creo que la razón de que tu hija se levante de su asiento, se “acueste” sobre la mesa o se agache y deje de prestar atención, se relaciona más con el cansancio, las dificultades de oído, los efectos de la medicación y con su limitada atención, que con la falta de fuerza en el tronco. Y a todo ello hay que añadir que tiene aún menos de tres años, edad a la que es muy difícil que una niña con síndrome de Down sea capaz de seguir una clase sentada mucho tiempo. Reducir todos los factores anteriores a un problema de falta de fuerza en el tronco es, a mi modo de ver, una simplificación excesiva.
Pero no es cuestión de dar la razón a nadie, sino que cada profesional, desde su parcela aporte algo para mejorar la situación. La maestra, en su clase, trabajando la atención y proporcionando actividades adaptadas a su nivel de capacidad y a sus gustos. La terapista física, siguiendo con los ejercicios que está haciendo para fortalecerla. Y todo el mundo teniendo en cuenta sus peculiaridades individuales: su síndrome de Down, su edad, su cansancio, sus problemas de oído y su medicación.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Dow21