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Historial del Tema: Berrinches
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- Emilio Ruiz
Estimada Menchu:
Me alegro mucho de que Álvaro esté un poco más tranquilo y que después del verano las rutinas y la vuelta a la normalidad lo estén aplacando un poco. Esto se relaciona con lo que te decía, la necesidad de establecer límites, de que haya una normativa clara para cada día, que a él le ayuda a controlarse, pues sabe en cada momento lo que se espera de él. Por eso la vuelta al cole es positiva, porque le permite ordenar su día y, con ello, su comportamiento.
A tu comentario sobre que no sabes cuándo le vas a poder quitar la manía de quitarse los zapatos yo te diría que cuando lo consigas. Ni antes ni después. Quiero decir que requerirá tiempo y que marcarse un objetivo y un momento para lograrlo con los niños con síndrome de Down no sirve de nada, más que para desesperar a quien lo intenta y tensar al niño.
Lo único que se puede hacer es establecer las normas y mantener la firmeza. Después el tiempo dirá. Por ejemplo, cuando este día al salir del colegio tiró la mochila al suelo, se quitó los zapatos e intentó salir del recinto, ¿qué hicisteis vosotros?, ¿cómo reaccionasteis ante esta conducta? Si todo el mundo se puso a correr, a perseguirle, diciéndole "ven aquí", "cálzate", "eso no se hace", "para quieto", o algo semejante, lo cierto es que el dominio de la situación está en manos del niño. Él actúa y los demás se limitan a reaccionar a su conducta.
Ahora hay que cambiar los papeles. Los adultos mandan y él obedece. Al llegar al colegio se le agarra de la mano y no se le deja solo ni un minuto. Se habla con él: "Te dejo que juegues solo por el patio, pero si corres o si te quitas los zapatos iremos a casa directamente". Así de sencillo. Si se quita los zapatos o corre e intenta salir del recinto, todo el mundo para casa. Si lo hace bien, puede seguir jugando en el patio. Si echa a correr o se quita los zapatos, no hay que correr detrás de él. Es conveniente que la puerta del recinto esté cerrada y para eso necesitamos la ayuda de los profesores. Si no, que alguien que te ayude se coloque en la puerta, por si intenta huir. Si corre descalzo, que corra un rato, no pasa nada, ya parará. Pero nada de perseguirle. Él no dirige lo que ocurre. Se trata de controlar, no de reaccionar. Si corre, cuando pare, para casa. Lo más probable es que él, al ver que nadie le mira ni le hace caso se acerque a ti para que le riñas. Manteniendo esta norma con firmeza, en pocos días se corregirá la conducta.
Puedes pensar que es muy complicado pero es todo lo contrario. Si corréis detrás de él cada día seguís su juego, que se convierte en una rutina divertida para él al salir del cole. Eso se acabó. Vosotros dirigís, él obedece.
Por último, sería conveniente estudiar por qué se quita los zapatos. Pudo empezar como un juego que vosotros alimentáis persiguiéndole, pero también puede ser que los zapatos le molesten o le hagan daño. Buscad calzado más cómodo o suave, para comprobar si puede deberse a incomodidad. En el sentido contrario, una solución sencilla es buscar calzado difícil de quitar, para que no le sea fácil hacerlo.
En todo caso, desde mi punto de vista, el tema de fondo es de conducta, y ha de ser corregido como tal.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21
- menchu ovelar
Estimado Emilio
Después de un intenso verano, parece que Alvaro está un poco más tranquilo. Es como si haber empezado el cole, las rutinas y la vuelta a la normalidad, le hubieran aplacado un poco. No grita tanto como antes. De todas formas, sigue intentando escaparse de los sitios. Ayer, sin ir más lejos, al salir del cole, lo primero que hizo después de merendar, fue tirar la mochila al suelo, quitarse los zapatos e intentar salir del recinto del patio....uf, no sé cuando voy a poder quitarle la manía de quitarse los zapatos....
Un saludo
- menchu
Muchas gracias
- Emilio Ruiz
Estimada Menchu:
Me da la sensación de que Álvaro está descubriendo lo maravilloso que es poderse mover por su cuenta por el mundo. Las posibilidades que le proporciona el andar son infinitas, entre ellas hacer lo que quiere, incluso en contra de vuestra voluntad.
En primer lugar, lo conveniente es establecer unas normas claras y bien definidas, que él ha de conocer y todo el mundo hacerle respetar. Tiene que saber quién manda y cuáles son los límites. Ahora mismo creo que no tiene claro ninguna de las dos cosas. Antes de que se presente una posible situación conflictiva, es recomendable prevenirla, teniendo preparadas algunas estrategias. Lo bueno que tenéis es que las situaciones son bastante conocidas: al bajar al coche o en la piscina.
Por ejemplo: antes de bajar a la calle se le dice si en ese momento se va a ir al coche o no. Si no vamos al coche, no hay cantajuegos. Si vamos al coche, sí hay cantajuegos. Si arma un berrinche, volvemos para casa. Antes de ir a la piscina se le explica que no se puede salir del recinto. Si sale volvemos para casa. Lo importante es cumplir la consecuencia, evidentemente. No sé si podéis hacerlo cuando vais a la piscina, pero podéis hacer algún pequeño experimento de bajar a la calle y no ir al coche. Si arma un berrinche, inmediatamente para arriba. Si lo aplicáis con constancia todos, en pocos días lo conseguiréis. ¿Cómo hacerlo cumplir? El secreto: firmeza y constancia. Mantenerse muy firmes y aplicar las consecuencias siempre. Como verás, fácil de decir y complicado de hacer. Pero no hay otra forma.
Hay que tener en cuenta también que puede que se encuentre en la etapa del negativismo, en la que muestra y afianza su personalidad diciendo ¡no! a todo lo que le mandan. El desplazamiento autónomo que ha conseguido al caminar, más el negativismo ante vosotros, intentando hacer lo que quiere en contra de vuestra voluntad son dos formas de encontrarse a sí mismo. Esta etapa puede ser larga, pero se pasa.
Respecto a los berrinches, lo mejor es, como decía antes, prevenirlos. Una vez que el niño se ha puesto a llorar desesperadamente , se ha tirado al suelo y se ha quitado los zapatos, ya poco se puede hacer, más que esperar a que se le pase. Hay que conseguir el control mientras él esté controlado, después ya no está en vuestras manos. Cuando el berrinche aparece lo mejor es dejarlo solo, alejarse de la situación, lo que técnicamente se denomina retirada de atención. En la calle es complicado, pero en casa lo podéis hacer siempre, dejándole en la habitación del berrinche solo hasta que se le pase. Después sí se puede hablar con él preguntándole qué le ha pasado, cómo se sentía y explicándole qué podía haber hecho, pero siempre cuando se calme.
Por otro lado, es muy importante que ahora marquéis muy bien los límites y dejéis claro quién marca las normas, porque con 4 años aún es controlable, pero si no os mantenéis firmes puede pensar que puede imponer su voluntad y cuanto mayor sea más difícil. Por eso, una recomendación fácil para la piscina es, sencillamente, agarrarle de la mano la primera vez que se escape, y dejarle así agarrado durante unos largos minutos. No se puede estar corriendo detrás de él toda la tarde. Después se le deja volverlo a intentar y si se escapa por segunda vez, os vais para casa. Le decís la norma, y si no la cumple, la aplicáis. De otro modo, él convierte el correr y escaparse en un juego, en el que el padre se pasa la tarde persiguiéndole. Es decir, es él quien establece las normas. Y eso no puede ser.
Por último, también podéis enseñarle a esperar para conseguir lo que desea. En los columpios le podéis decir que si está un tiempo, por ejemplo media hora, después tendrá cantajuegos. Por cierto, supongo que los cantajuegos también se pueden escuchar en casa, lo que permite que tengáis el control del refuerzo, dándoselo cuando lo consideréis oportuno. Si cumple su parte, le concederéis el premio. Una vez en los columpios él no va a saber diferenciar cuánto es media hora, pero aprenderá a adaptarse a las normas establecidas.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21
- Menchu
Buenas tardes Emilio
Estuve en una conferencia que impartiste hace más de un año en Pamplona. Necesito hacerte una consulta.
Mi hijo Alvaro, de casi cuatro años, lleva un verano plagado de berrinches. Casi siempre le ocurren porque cada vez que bajamos a la calle y ve nuestro coche, se quiere montar y escuchar música, concretamente los cantajuegos, tiene fijación hacia los cantajuegos.
El caso es que cada vez que salimos del coche se agarra una pataleta de padre y muy señor mío. Se pone a llorar desesperadamente, se sienta en el suelo, se quita los zapatos, y no hay forma de llevarlo a casa.
Empezó a andar de forma autónoma hace menos de un año y desde entonces, nos es muy difícil controlar sus arrebatos. Ahora, por ejemplo, le da por escaparse. Por ejemplo, ayer en la piscina, todo el rato quería salir del recinto, obligando a su padre a estar corriendo detrás de él constantemente. Por otra parte, en el colegio, cuando sale, quiero que se quede en los columpios jugando con los demás niños y él no piensa más que en escaparse del patio e ir al coche para escuchar música.
No sabemos cómo tratar estos arrebatos, ¿podrían darme alguna indicación?
Gracias
Menchu



