Estimada Silvina:
La fotografía que mencionas es de una diapositiva presentada por profesionales de TEDI, un centro especializado en síndrome de Down que trabaja en Monterrey. Quiero decir que, aunque yo participé en ese mismo taller, dedicado a la inclusión educativa, no fui yo quien la presentó. Para quienes no lo pueden leer, en ella se habla de conductas que aparecen de forma recurrente en la escuela, y que es preciso controlar para que el proceso de inclusión educativa se pueda llevar a cabo de forma correcta. Son conductas como levantarse de su lugar, tomar los materiales de otro, deambular por la clase, recostarse en el piso, quitarse los zapatos o comprar en la tienda sin dinero.
Las profesionales que hicieron esta presentación mencionan como estrategias para controlar esas conductas anticipar, conocer las preferencias del alumno, revisar las estrategias aplicables y aplicar consecuencias de manera inmediata. Estoy de acuerdo con todas ellas.
Las conductas inadecuadas se han de corregir allí donde aparecen, y han de ser las personas presentes quienes las corrijan, en tu caso, al ser en el colegio, las maestras del aula. Anticipar, por ejemplo, supone establecer unas normas claras y razonadas que ella ha de conocer y todo el mundo hacerle respetar. Al acabar el recreo ha de volver a clase es una de esas normas. Si no la cumple recibirá una consecuencia inmediata y firme. No entiendo que se pase el rato "merodeando por el patio" o que "se niegue a entrar en clase". ¿En 10 años nadie le explicó las normas y se las hizo respetar? Volver a clase después del recreo es una norma básica, elemental, que los niños aprenden desde que tienen 3 años.
Anticipar también puede suponer estar pendientes, y cuando se acerque la hora de terminar el recreo ir acercándola hacia la clase, primero físicamente (incluso llevándola de la mano), después por medio de una orden y por último con un gesto ha de bastar. Por cierto, todo el mundo ha de implicarse para que cumpla la norma, de forma que sea quien sea la persona encargada de supervisar el recreo, siempre se la obligue a volver a clase.
Conocer las preferencias del alumno, en este caso, puede significar buscar algo que le guste para ofrecerle cuando acabe el recreo, de forma que tenga interés en volver a clase. Cuando se queda merodeando por el patio se debe, además de que recibe la atención de todo el mundo, a que no hay nada que le interese de lo que le ofrecen al subir a su clase. Revisar las estrategias nos sugiere que busquemos diferentes formas de actuación, y que si una no funciona habrá que aplicar otra, hasta que encontremos la solución. Y puede que lo que sirva un día no sirva en siguiente, como ocurre en tantas ocasiones. Por último, la consecuencia de no cumplir la norma se ha de aplicar de manera inmediata, en el momento en que ocurre el hecho, para que produzca resultados.
En todo caso, insisto en que han de ser las profesionales del colegio quienes han de aplicar estas medidas, y que tú desde casa poco puedes hacer. Y la medida más importante es que definan claramente las normas y los límites, para que ella los conozca, y que todo el mundo trabaje de manera coordinada para hacérselos respetar.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21