Estimada Silvia:
Los niños con síndrome de Down tienen dificultades con el lenguaje expresivo verbal, pero no tienen dificultades para comunicarse. Quiero decir con esto que, muchas veces, lo que no son capaces de transmitir con palabras lo comunican a través de su actitud. Y somos quienes les rodeamos los que tenemos que saber entender ese mensaje de los actos, aunque no haya un mensaje verbal.
Estoy de acuerdo contigo en que es probable que tu hijo está comunicando que se encuentra cansado, que se siente presionado, que le estáis pidiendo más de lo que puede dar de sí, y eso le agobia. Su conducta no es más que un reflejo de ese sentimiento. Asistir con 5 años a la escuela cada día, más todas las terapias y sesiones de apoyo parece que en estos momentos es mucho para él.
Yo comprendo que los padres queréis lo mejor para vuestros hijos y teméis que por dejar de aplicar una terapia determinada pueda ser más lenta o defectuosa su evolución. Sin embargo, es tan peligrosa y perjudicial la sobre-estimulación como la falta de ella. La sobrecarga de estimulación no solo no favorece el avance, sino que puede llegar a estancarlo e, incluso, a producir retrocesos. En ocasiones menos es más.
La solución pienso que está en reducir el número de terapias y en dejarle más tiempo para jugar y para descansar. Aunque a nosotros nos parezca poco, el mero hecho de asistir a clase con otros compañeros, a un niño con síndrome de Down le cansa, pues tiene que asimilar multitud de estímulos (mensajes, ruidos, enseñanzas, actividades, conversaciones, interacciones con otros niños o con adultos, etc.) presentes en el día a día de la clase.
¿Qué sesiones dejar? Pues esa selección tendréis que hacerla vosotros, en función de la agenda semanal y de la dificultad que suponga para él cada terapia. Cuentas que decidiste dejar una clase de fono, pero rápidamente la has sustituido por una ampliación del vocabulario contigo en casa. Al final ni descansa ni juega, sencillamente sigue trabajando de otra manera.
Estoy de acuerdo en que tiene que saber comportarse para que el proceso de inclusión en 1º grado se produzca de forma adecuada. Pero su comportamiento actual parece que tiene más que ver con la sobrecarga estimular que con falta de normas o límites. Y no creo que la solución se encuentre en las amenazas y las penitencias, sino en saber ponerse en su lugar y comprender su punto de vista.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21