Estimada Lulu:
Ante todo quiero enviarte un claro mensaje de ánimo. Estamos trabajando por un proyecto que está por encima de cada uno de nosotros, la inclusión educativa de las personas con síndrome de Down que, de alguna manera, representa simbólicamente la aceptación social de todos aquellos que son diferentes. Por eso, ten por seguro que merece la pena el esfuerzo, aunque, en ocasiones, dé la sensación de que nadamos contra corriente y que se consiguen pocos resultados al precio de grandes esfuerzos.
De momento, tu intento de dar una plática a los maestros ha sido una fabulosa idea. El hecho de que no hayan ido más que dos maestros no ha de desanimarte, sino que has de pensar que son las dos primeras personas que van a comenzar el proceso de cambio. Trabaja con ellos, con los que están dispuestos a empezar. Es fundamental, en procesos de innovación educativa encontrar aliados, personas que compartan las mismas inquietudes, y trabajar en equipo. De esa forma, con el apoyo de otros, aunque sean pocos, el camino se hace más llevadero.
Respecto a las adaptaciones curriculares, efectivamente, la lógica nos dice que será el maestro de grupo el principal responsable. Sin embargo, si no está dispuesto a hacerlo, es muy difícil obligarlo. Por eso, si se puede hacer alguna adaptación con la ayuda del profesorado de apoyo, bienvenida sea, incluso preparándole material al maestro de aula, ya que él parece no querer confeccionarlo.
Yo no sacaría a la niña del grupo. Los beneficios que obtiene en su socialización solamente se pueden conseguir con otros niños y no se puede prescindir de ellos. Además, el trabajo académico se puede hacer de forma complementaria en el aula de apoyo.
Tienes que tener claro que los cambios en educación se producen de forma muy lenta, a veces, desesperadamente lenta, pero son esos pequeños cambios los que nos acercan a la utopía.
Insisto: merece la pena el esfuerzo. No te desanimes, por favor.
Un cariñoso saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21