Estimada Yirubi:
Uno de los objetivos fundamentales del jardín es precisamente enseñar a los niños más pequeños a comportarse y a participar en actividades junto con otros niños. Si me dices que tu hijo de 3 años no sabe comportarse en el jardín, es como si me dices que no sabe leer: precisamente para eso va a la escuela, para que le enseñen contenidos académicos y para que le enseñen comportamientos adecuados.
Es comprensible que ahora, al principio, cuando acaba de comenzar el jardín, presente conductas inadecuadas. No siempre sabe cómo ha de comportarse y en diferentes ocasiones lo hace de manera torpe e inapropiada. Por eso, lo primero que han de hacer las maestras (las maestras, no tú) es marcar unas normas muy claras, unos límites bien definidos que el niño ha de conocer y todo el mundo le ha de hacer respetar. Por ejemplo, hay que explicarle muy claro y repetírselo todas las veces que haga falta, que tiene que permanecer en la sala todo el tiempo que dure la clase.
Si presenta un comportamiento que no es adecuado, como dar patadas, escupir o tirar todo, se le diré con voz firme y fuerte: ¡NO! de manera que se le haga ver con claridad que eso no se va a consentir nunca en la escuela. Sin hablarle mucho y sin prestarle atención, se le mandará que se siente y que esté unos minutos sin hacer nada. No hay que darle muchas explicaciones porque la atención del adulto puede convertirse en un premio en sí misma. Siempre: mucha atención cuando actúa correctamente y muy poca atención cuando se porta de forma inapropiada. Más tarde, cuando se haya calmado, se le recordará cuál es la conducta correcta, pues es importante que sepa siempre lo que se espera de él.
Respecto a que no se concentre al pintar o que no siempre haga las tareas que le mandan, ése es otro tema. Esos, más que comportamientos inadecuados, son formas de actuar características del síndrome de Down en particular y de la discapacidad intelectual en general. Los niños con síndrome de Down tienen dificultades para centrar la atención y mantener la concentración, y ése ha de ser un objetivo básico del trabajo con él, que sea capaz de mantenerse concentrado en la tarea que ha de realizar, algo que tardará bastante tiempo en conseguir.
Pero es importante aclarar que son las maestras de la sala de jardín quienes tienen que establecer las normas, que hacérselas cumplir, que corregirle las conductas inadecuadas y que trabajar con él la atención y la concentración. Tú, desde casa, puedes apoyar su labor reforzando lo que ellas propongan, pero no puedes hacer su trabajo. Por eso, este mensaje es más para ellas que para ti.
Te envío también el enlace a dos artículos, sobre conducta y atención respectivamente, que pueden serles útiles, con nuevas ideas para apoyar estas sugerencias que les doy.
revistadown.downcantabria.com/wp-content...revista125_62-76.pdf
www.downcantabria.com/revistapdf/117/63-75.pdf
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21