Colegio

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9 años 7 meses antes #58007 por Emilio Ruiz
Respuesta de Emilio Ruiz sobre el tema Colegio
Estimada Isabel:

En este Canal defendemos la inclusión de las personas con síndrome de Down en todos los entornos sociales, incluida la escuela, evidentemente. Por eso, pensamos que el mejor lugar donde puede estar escolarizado un niño con SD es en un centro educativo ordinario, junto con el resto de los niños sin discapacidad. Por un lado, porque es su derecho y por otro, porque le beneficia a él al tiempo que beneficia a los demás niños, que conviven con él.

Dicho esto, cada caso es diferente y cada familia toma la decisión sobre cuál es el centro educativo al que quiere llevar a su hijo, de acuerdo con su propia visión. En tu caso, no sé cuál es la razón por la que pasasteis a tu hijo Tobías del Kindergarten de integración al colegio para personas con discapacidad mental, pero desde mi punto de vista, el mejor lugar donde puede estar un niño con síndrome de Down de 7 años es en un centro de integración, al menos durante toda la Primaria y si es posible algunos años más, mejor.

Es normal que Tobías imite a los demás niños, porque esa es una característica propia del síndrome, la destacada capacidad de imitación. Lo que ocurre es que si está en un entorno especial, los comportamientos que imita son en muchos casos inadecuados, como tú ya has comprobado. Si estuviera en un ambiente de inclusión imitaría otro tipo de conducta, algunas de las cuales también serían poco apropiadas probablemente, pero en general serían más adecuadas para entornos sociales normalizados.

Es posible también que algunas conductas las realice voluntariamente, a propósito, para llamar vuestra atención, aunque sea consiguiendo enfureceros. Pero el comienzo probablemente surja de la imitación de modelos poco apropiados. Si actúa así lo mejor es retirarle completamente la atención, es decir, no hacerle caso a esos comportamientos que intentan molestaros.

La decisión sobre si debéis cambiarlo a un colegio de integración es vuestra, pero yo creo que siempre merece la pena, aunque hayan pasado ya 3 meses. Lo que hay que valorar en esa decisión es el grado en que afecta a la dinámica familiar, puesto que Tobías es un integrante más de la familia, pero no es el único ni el más importante. En lo que a él respecta, sin duda un centro inclusivo será más beneficioso, pero los demás también tenéis que ser tenidos en cuenta.

En cuanto al acompañante, ésa es una figura que en España no existe, aunque en los centros educativos hay diferentes especialista apoyando el proceso de inclusión de los niños con síndrome de Down y con otras necesidades educativas diferentes. Yo no soy partidario de esa figura, pues pienso que es un costo excesivo se mire como se mire, al tiempo que creo que no beneficia al niño, porque acaba por hacerse dependiente del acompañante. Tampoco entiendo que al niño se le envíe fuera del salón con su acompañante. Lo que debería de hacerse es conseguir que en el centro educativo variasen su forma de trabajar para acoger a todo tipo de niños, con o sin síndrome de Down. Y entre otras medidas, establecer una adecuada dinámica en la clase para que nunca tuvieran que expulsar a ningún niño.

Pero no conozco cómo funciona tu país y si es imprescindible el acompañante para que Tobías pueda acceder a un centro ordinario. Tampoco sé cuál es la capacitación de estos profesionales, por lo que no puedo opinar sobre si sabrán o no responder a las necesidades del niño.

Por último, estoy de acuerdo contigo en que lo importante es que Tobías llegue a ser una persona digna, un ciudadano de pleno derecho como cualquier otro, satisfecho con su vida y con su lugar en la sociedad. Y para lograrlo, el primer paso creo yo es que se le dé la oportunidad de participar en la escuela, porque si no, ¿cuándo y dónde se le preparará para participar en ambientes sociales normalizados? La escuela es el primer espacio de inclusión, después de la familia, y debería de tener un hueco para todos y cada uno de los niños con síndrome de Down.

Un cordial saludo

Emilio Ruiz
Canal Down21
  • Isabel
  • Autor del tema
9 años 7 meses antes #58003 por Isabel
Colegio Publicado por Isabel
Hola,
nuestro hijo Tobías (SD) tiene siete años. Actualmente asiste a un colegio para personas con discapacidad mental. Está en la 1ra. clase. Dicho grupo está compuesto por diez niños (4 con SD).
Estuvo cuatro años en un Kindergarten de integración. De los cuatro grupos, uno de ellos (el de él) estaba compuesto por 13 alumnos, de los cuales 3 eran discapacitados (1 con SD).
Hemos notado que Tobías está imitando actitudes de alguno de los otros niños de su clase. En este caso copia todo lo negativo (lamerse la mano, mover la cabeza incesantemente, tirarse al suelo y permanecer ahí, gruñir, lamer la cuchara mientras come (sosteniéndola verticalmente) y dejando caer la comida. Él caminaba por la calle sin necesidad de agarrarlo de la mano, aún lo hace, solo que ahora no quiere esperar la luz verde del semáforo para cruzar la pista como lo hacía antes. Se lanza al suelo como protesta, quiere cruzar cuando le viene en gana.
Lo de "bueno" es que lo hace a propósito; es decir, el sabe qué está mal y cuál es lo "correcto" pero encuentra gracioso hacerlo. Tal vez también encuentre gracioso el enfurecernos! (y el círculo vicioso se inicia).
Mi pregunta: Hasta que punto debemos "esperar" a que "termine" esta situación (o irá en aumento hasta fijarse la conducta negativa) o luego de tres meses de haber iniciado el año escolar debemos hacer planes para enviarlo a un colegio de integración?
Aquí donde vivimos es difícil encontrar uno, sin embargo, si es necesario contemplaríamos la idea de mudarnos. Lo más importante es el bienestar de nuestro hijo.
Si va a un colegio de integración se le asignaría un acompañante. Se dice que cuando nuestros niños (SD) están algo intranquilos en la clase, entonces se les envía afuera del salón con su acompañante. En ese caso mejor es quedarse en casa con los padres, verdad?! Habría que averiguar qué capacitación tienen los acompañantes!
Nuestro hijo no será presidente ni primer ministro, lo importante para nosotros es que esté satisfecho con él mismo, con lo que hace; por supuesto todo esto dentro de un marco de valores. Que sea un ente social. Que al llegar a la adolescencia, juventud y adultez tenga amistades (intereses en común) y no se quede solo, porque sus compañeros de clase (o colegas de trabajo) se burlen y alejen de él debido a su discapacidad.
La sonrisa de Tobias es lo que cuenta! =)
Muchas gracias,
Un cordial saludo.
Isabel.
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