Estimada Mayarí:
No me resulta nada difícil entender tu malestar y tu dolor. No sé desde qué país escribes, ni el tipo de colegio al que ha comenzado a acudir tu hermano, pero la inclusión de las personas con síndrome de Down en todo tipo de entornos ordinarios, sea en el barrio, en la escuela, en los lugares de ocio o en el trabajo, al final va a depender de la acogida de las demás, personas, de su comprensión, de su aceptación.
Desafortunadamente, aún quedan muchos lugares y muchas personas que siguen mostrando desconfianza hacia las personas con síndrome de Down y mostrando temor e, incluso, burlándose de ellas. Desde mi punto de vista, y creo que tú compartes mi opinión por lo que cuentas, la razón última es, sencillamente, que no entienden, que les resulta sorprendente por desconocido y tenemos tendencia a rechazar lo que no conocemos y no entendemos.
Por eso, mi sugerencia es que tu hermano siga asistiendo a esa escuela, porque la única forma de cambiar los prejuicios y las ideas equivocadas que la gente tiene hacia las personas con síndrome de Down es conviviendo con ellas, asistiendo a la misma escuela, al mismo cine, al mismo estadio deportivo. Así, cuando las van conociendo, las van respetando y amando. Del conocimiento nace el amor, porque no podemos amar lo que no conocemos.
Por otro lado, lo que han demostrado los niños con síndrome de Down que acuden a centros educativos ordinarios es que ellos son su mejor publicidad, porque al ir conociéndoles es difícil no quererles. En muchos casos, después de que un niño con síndrome de Down ha acudido a una escuela luego muchos otros han ido también, porque se les ha perdido el miedo. Tu hermano, en este caso, es el primero en esa escuela y por eso es más difícil para él.
Yo te recomendaría que, en lugar de hablar con los niños de su clase uno a uno, o buscarlos por los pasillos o en la calle, mi recomendación es que les digas a sus maestras que quieres darles una charla sobre el síndrome de Down a los compañeros de tu hermano. Como estás estudiando un profesorado en problemas de aprendizaje, creo que estás capacitada para hacerlo. Si te dan permiso, mi sugerencia es que prepares una charla para presentar a tu hermano, llena de fotografías y de anécdotas de su vida diaria, de su vida de niño. Cuando les hables, muéstrales el niño que hay en tu hermano, no el síndrome; háblales de todo lo que sabe hacer, no de sus dificultades. Ayúdales a ver a la persona y no a ese ser extraño que tanto les asusta.
De todos modos, ya verás como cuando le vayan conociendo, todo cambia.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21