Estimada Ana:
Como bien dices, todo parece indicar que los cambios de comportamiento de tu hija (por cierto, ¿cómo se llama?) se deben a la aparición de la competencia en su vida, en forma de hermanita pequeña.
Si entendemos que esa es la razón, es fácil suponer que lo que a ella le duele es que le privan de parte del tiempo y la atención que antes tenía en exclusiva, y por eso muestra su descontento con lloros y dolores (que el hecho de que sean de carácter psicológico o reactivo, no ha de entenderse como que son inventados o falsos, no lo olvides).
Ella quiere atención y esa es la forma de ayudarla: dedicándole algo del tiempo que necesita y pide, en exclusiva. Hay que ser especialmente cuidadosos con ella en ese sentido. Jugar con ella, leerle cuentos, llevarla al parque o a otros sitios, hablarla, cantarla, son algunas de las formas en que se le puede demostrar que sigue siendo para vosotros tan importante como siempre.
No obstante, será ella quien deberá adaptarse a la nueva situación con estrategias propias, ya que el tiempo siempre va poniendo las cosas en su sitio. En mi opinión, tener un hermanito es una de las mejores cosas que le pueden ocurrir a un niño con síndrome de Down, entre otras razones, precisamente porque le hace la competencia y le resta parte del protagonismo que tiene, constituyéndose en una maravillosa vacuna contra el egocentrismo.
Respecto a los catarros, me temo que es uno de los lugares comunes entre los niños con síndrome de Down: casi todos son auténticas fábricas de mocos. Los tratamientos son los normales, aunque los efectos no suelen verse a corto plazo. Hay niños a los que les ha sido útil dejar de tomar leche de vaca, pero no es algo generalizable. La natación, en principio, no ha de tener efectos negativos, salvo los posibles peligros de coger frío si se la lleva a la piscina en pleno catarro.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21