Estimada Bernarda:
Se debe diferenciar entre lo que tu hijo no hace mejor porque no puede, de aquello que no hace porque no quiere. Por ejemplo, cuando tú le das una orden clara como “No pises el sillón”, te mira y lo hace, está claro que está desafiándote. Del mismo modo, si antes comía casi solo y ahora habéis retrocedido y se lo dais todo a la boca, es que os está probando. Estas conductas son llamadas de atención que son premiadas cuando os enfadáis y le hacéis caso.
En estos casos, lo primero es decirle claro lo que puede y no puede hacer, y establecer la consecuencia si actúa de forma incorrecta. “Si subes al sillón, te apagaremos la televisión”, es una buena consecuencia. En el tema de la comida, la solución está sencillamente en no ayudarle y en darle una consecuencia que le guste si come solo (un determinado postre, por ejemplo), que perderá si alguien le ayuda. Por supuesto, hay que cumplir siempre la consecuencia prometida.
Respecto al perderse, no puedes evitar que se pierda si anda solo, por lo que en ese caso hay que estar muy pendientes y decirle que no puede separarse de vosotros. Le podéis decir, por ejemplo: “Si te alejas de nosotros, nos iremos del parque”, con una consecuencia que le desagrade. Si estáis en un supermercado o algún otro lugar que esté bajo control podéis también dejarle un rato solo (eso sí, vigilándole desde la distancia), para que sufra las consecuencias de perderse.
En otro orden de cosas, es mejor evitar darle pistas, como cuando se le dice que no suba al sillón, que parece que le está invitando a hacerlo. Por eso, las conductas en positivo son más eficaces. “En el sillón hay que estar sentado”, “tú eres un niño mayor que sabe comer solo”o “tienes que ir de mi mano” son las formas de explicarle las conductas adecuadas. Ten en cuenta que está en una etapa de negativismo, en la que para manifestar su personalidad procurará, siempre que pueda, hacer lo contrario de lo que tú le ordenes.
Un cordial saludo
Emilio Ruiz
Canal Down21