Sexualidad DEBATAMOS!!!

  • Chus
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16 años 1 mes antes #47470 por Chus
Respuesta de Chus sobre el tema Re: Sexualidad DEBATAMOS!!!
Gracias Joana.

Cuando se inició este debate me ilusioné, primero porque parte de un artículo escrito por alguien que supone un referente.

También me ilusioné porque esperaba que los padres contaran experiencias de sus hijos sobre este tema.

Me empecé a desilusionar cuando vi que el debate entraba en una filosofía de cómo cada cual ve la sexualidad y por tanto la presupone para sus hijos.

Pero hoy me he vuelto a ilusionar, porque lo que yo esperaba de este debate es precisamente lo que ha hecho Joana, contarnos alguna experiencia de su hijo.

Hay un método de aprendizaje infalible, que es mirando qué hace el otro, como padres miramos qué hacen otros padres, que han hecho con sus hijos y eso nos ayuda en nuestro aprendizaje para educarlos siendo un referente.

Las expectativas son fundamentales y cuando vienen acompañadas de ejemplos prácticos son irrefutables.

Si hemos aprendido que la integración era posible, además de por la teoría ha sido porque lo hemos visto realizada en colegios, en centros de trabajo, en los medios de comunicación... leerlo no hubiera sido lo mismo que verlo plasmado en ejemplos reales, en lugares y con personas concretas.

Yo en este debate no puedo aportar ejemplos prácticos de mi hija,por su edad, pero sí contar que ella ya está iniciando la andadura al despertar de la sexualidad, porque aunque se nace con ella, es en la etapa de la pubertad donde realmente se aprecia en toda su dimensión.
Ella ya se ve que sus pechos se empiezan a formar, que tiene vello por el cuerpo, que ya no quiere jugar a muñecas y sí estar todo el día ante el espejo y refunfuñando por la ropa que ponerse cada día. Que habla de chicos guapos...que ha cambiado los dibujos por los videoclips.
Por su puesto que sabe lo que es un tampax, una compresa y lo que es la menstruación, porque me lo ve a mí... y sabe que ella también la tendrá la regla.
Sin ir más lejos, el último día en la clase de habilidades sociales de la asociación s.d. que comparte con otras 4 niñas, precisamente trataron este tema: la higiene (uso de desodorantes, depilación...), la intimidad, los órganos genitales, las transformaciones del cuerpo, la menstruación.
Mi hija lo ve y entiende todo con absoluta normalidad en lo tratado hasta ahora por su edad.

De la misma manera que hablo con ella sobre las emociones, los sentimientos, las frustraciones...que a medida que crecen van cambiando.

Pero seguro que en un futuro no muy lejano se le planteará a mi hija una situación similar a la que cuenta Joana de Guillem, cuando un compañero le preguntó si se hacía pajas, sobre algo que quizá ella ya haya sepa o no y me gustaría saber estar a su lado de la mejor forma posible.

Que en plena etapa adolescente oirá las palabras coito, orgasmo, masturbación, verá como gente a su alrededor se empareja y querré tener respuestas que darla, con lo que ahora sé y con lo que me queda por aprender.
  • joana
  • Autor del tema
16 años 1 mes antes #47465 por joana
Respuesta de joana sobre el tema Re: Sexualidad DEBATAMOS!!!
No voy a entrar a valorar ni hacer referencia de lo hasta ahora y aquí comentado. Está claro que nos han educado y formado de forma distinta y eso hace que nuestra forma de actuar, pensar y educar sea también distinta y eso desemboca en resultados tan desiguales en el tema que nos ocupa.

Como nos señala Maturana, cada hombre/mujer se diferencia singularmente de otro hombre/mujer, no por razones biologicas sino porque hay distintos modos de creencias, de comportamientos y de puntos de vista.

Yo no soy quien para dar lecciones a nadie y me rijo por mis propias reglas las que yo me impongo, no profeso ni religión ni creencias y la experiencia acumulada solo me sirve para aprender y cometer los menos errores posibles.

Solo voy a exponer mi testimonio:

Tengo un hijo, maravilloso, al que he intentado educar, que no amaestrar, además de con mucho cariño con sentido de la responsabilidad y la libertad de pensamiento y acción y como única limitación el respeto hacia los demás. A mí no me ha importado que tuviera el síndrome down, la educación que ha recibido, sobre todo en casa es como si no hubiera tenido un cromosoma de más.

En mi casa entraron cuentos y libros para niños, para jóvenes y para adultos entre ellos los relacionados con la anatomía humana y la sexualidad, también películas, y de la misma forma que le ayude aprender a leer y escribir, se le ayudo en comportamientos sociales y comprender todo aquello que tenía que ver con el sexo, paso a paso pero sin tapujos llamando a las cosas por su nombre.

Ejem. Explicito de hace unos años:

“En una ocasión me confesó que un compañero le había preguntado si se hacía “pajas” y que quería decir aquello?. Estaba en el instituto en primero de ESO y tenía 15 años. . Esta fue mi contestación: “Lo que tu compañero quería decirte es si te masturbabas, eso consiste en, con la mano frotar tu pené y de esa forma obtienes placer, por ejemplo: es como cuando te pica alguna parte del cuerpo que como bien sabes no está bien que te vean y que cuando estas a solas puedes rascarte, o bien cuando vas al lavabo para hacer “caca”, verdad que no lo harías delante de nadie?, pues es lo mismo. Has de saber que todo el mundo lo practica, pero nadie lo dice. Es algo que normalmente lo hace uno a solas y cuando nadie nos ve. Tienes todo el derecho a practicarlo si te apetece pero no tienes ninguna obligación de decirlo. De todas formas mira la palabra en el diccionario y si te queda alguna duda me lo dices. De paso mira también la palabra eyaculación y orgasmo y luego hablamos si quieres”

Creo que se quedo satisfecho con lo que le dije. De todas formas miro el diccionario y un libro sobre sexualidad para jóvenes que público el doctor Dexeus. Hoy tiene 19 años, estoy convencida de que se masturba, pero jamás lo ha vuelto a mencionar ni he observado conducta inapropiada al respecto ni dentro ni fuera de casa.

Como veis utilizo un lenguaje claro y directo no me complico para aclararle las cosas, tampoco acudo a psicólogos, en ocasiones no hay más remedio que llamar a las cosas por su nombre de esa forma resultan más sencillas y comprensivas por parte de ellos, más de lo que nos creemos.”

Como no podía ser de otro modo, el instituto fue una autentica escuela de vida. Termino la Eso. Hoy tiene 26 y os aseguro que es un joven muy equilibrado y respetuoso, que trabaja, tiene amigos y amigas con los que sale de marcha y que nunca jamás ha tenido un comportamiento, digamos, “inadecuado”, al que se le respeta su intimidad y su espacio como a todas las personas.

Qué pasa con los sentimientos? Las emociones? Se preguntara alguno. Pues no pasa nada y lo que pasa, pasa. Por supuesto que le gustaría acostarse con las que le gustan y que tiene deseos de tener pareja, como todo el mundo, pero eso no quita para que disfrute de su sexualidad.

El es consciente del hándicap social que tiene con respecto a ese tema y a tantos otros, pero os aseguro que ha desarrollado estrategias para superar y encajar las frustraciones que se le presentan.

Apañados iríamos todos los que consideramos y creemos que la sexualidad es una cosa y el enamorarte y tener sentimientos por alguien es otra. Si nuestra sexualidad dependiera de poder compartirla solo con las personas de las que nos enamoramos o solo cuando pudiéramos tener pareja, en qué situación quedan las personas con dificultad para tenerla.

He precedido a mi escrito la fabula del “ELEFANTE ENCADENADO, quizás tengamos que mirar cuantas estacas del pasado nos restan libertad para enfrentar el presente y seguir colocando estacas a las personas que educamos.
Por lo tanto EDUCACION Y RESPETO sobre todo en casa.

Un saludo,
Joana
  • joana
  • Autor del tema
16 años 1 mes antes #47464 por joana
Respuesta de joana sobre el tema Re: Sexualidad DEBATAMOS!!!
EL ELEFANTE ENCADENADO

Lo que más me gustaba del circo eran los animales y entre todos ellos había uno especial, el elefante.
Durante su función, hacia despliegue de su tamaño y fuerza.....pero una vez terminado el elefante quedaba sujeto tan solo por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. El misterio era evidente ¿Como un animal tan grande se quedaba sujeto sin moverse atado tan solo a un trozo de madera?, lo que estaba claro es que el animal no quería huir, podía con toda seguridad ser capaz de arrancar un árbol de cuajo, y con más facilidad arrancar la estaca y....huir.
Un día pregunte por el misterio del elefante y me dijeron que el elefante estaba amaestrado....pero si está amaestrado ¿porqué lo encadenan?, nadie le contestó ni le dieron una respuesta coherente, al cabo de unos años alguien podía contestarle a esa pregunta
EL ELEFANTE NO ESCAPA PORQUE HA ESTADO ATADO A UNA ESTACA DESDE QUE ERA MUY PEQUEÑO.
Cerró sus ojos y se imaginó al pequeño elefante intentando soltarse, y a pesar de su esfuerzo no pudo, se habría acostado agotado para volver a intentarlo el día siguiente, al otro y también al que seguía.....Hasta que un día el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Ese elefante enorme, que vivía en el circo, no escapaba porque creía que NO PODIA.
El tiene su registro y recuerda su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor se volvió a cuestionar seriamente ese registro. Jamás.....Jamás.....intentó poner a prueba su fuerza otra vez.
Todos somos un poco como ese elefante de circo, vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos", simplemente porque alguna vez, cuando éramos pequeños, alguna vez, probamos y no pudimos....Hicimos lo que el elefante, grabarnos en nuestro recuerdo...NO PUEDO.....NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ.
Como mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma.
“ NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ"

La única manera de saber, es intentarlo una y otra vez y poniendo en cada intento el corazón.



Joana
  • Silvina Botta
  • Autor del tema
16 años 1 mes antes #47461 por Silvina Botta
Respuesta de Silvina Botta sobre el tema Re: Sexualidad DEBATAMOS!!!
Gracias Teresa por tu mensaje, me ha hecho muy bien leerlo, soy mamña de Lucía de 6 años y coincido muchísimo con tu pensamiento que sé también es el de muchos de los padres que participamos de Down21.
EL valorar a las personas con sd como un ser que tiene las mismas necesidades, inquietudes, anhelos y deseos como cualquier otro ser humano es algo que como padres debemos tenerlo en cuenta a cada momento, la sobreprotección, el verlos como niños eternos es uno de los errores más grandes que puedan cometerse y es el peor daño que podemos hacerles.
La sexualidad es una asignatura más a la hora de educar a nuestros hijos, de formarlos desde chiquitos y cuando digo sexualidad no estoy haciendo referencia solo al acto sexual sino a las cosas simples que hacen a la vida misma.
Gracias gente linda por aportar su experiencia de padres, de profesionales nos es de gran ayuda para quienes hace tan sólo unos años comenzamos a transitar por este camino.
Un abrazo desde Argentina

Silvina
  • Angela García
  • Autor del tema
16 años 1 mes antes #47460 por Angela García
Respuesta de Angela García sobre el tema Re: Sexualidad DEBATAMOS!!!
Aprendemos!
Aprendamos!
Debatamos!
Deberíamos debatir, además de este tema, sobre muchos más
Algunos de nuestros hijos se enfrentan a la maravilla y la complejidad de la integración social y laboral bastante plena. (Aún han proporcionado pocos datos estadísticos para poder estudiar esta evolución y sacar conclusiones).
Ellos y nosotros, sus familiares y educadores, vivimos momentos de alegría por cada logro nuevo y sorpresa ante resultados imprevistos.(Es muy difícil anticiparse a la vida, aunque sí hemos de formarnos, todos, continuadamente)
¿No son muchas las situaciones nuevas a que les lleva el uso de su autonomía y libertad?
Gracias por aparecer en este portal con vuestras ideas, dudas...
  • Dra. Teresa Aguilasocho
  • Autor del tema
16 años 1 mes antes #47458 por Dra. Teresa Aguilasocho
Respuesta de Dra. Teresa Aguilasocho sobre el tema Re: Sexualidad DEBATAMOS!!!
El artículo profesional escrito por Beatriz Gómez-Jordana, titulado “Una integración asexuada” (ver revista, junio), ha suscitado 30 comentarios en el Foro, a cuál más interesante. Sin embargo, han sido tan profesionales... Me hubiese encantado leer algo escrito por más padres. Y a la conclusión triste a la que llego es que los padres que han leído este artículo no tienen o no saben qué decir. Se trata de un debate abierto pero ante esta reacción, la triste realidad es que la educación sexual de las personas con síndrome de Down entre las personas de habla hispana está en el mismo nivel, o sea, aún no hemos empezado a solucionar una realidad hiriente y del diario vivir, un estado que no se toca, que no se dice pero que está ahí y en una caldera, en la que las situaciones, si se viven, se esconden o no se tratan. Sin embargo, como madre y profesional sé que están a flor de piel.
¿Cómo se puede herir los sentimientos de una persona en la edad en la que la identidad personal y sexual está en plena formación? Pues bien, en la manera en la que Beatriz lo ha expuesto. Yo ya me cansé de escuchar en todos los congresos y cursos el trillado comentario “los profesionistas necesitan más formación, no están capacitados para esto o para aquello”. Y yo les pregunto, ¿acaso los padres estamos preparados para recibir un niño con síndrome de Down? ¿Por qué no se dice “vamos a formar un frente y a salir adelante con lo que sí tenemos, con lo que sí vemos”? ¿Por qué no partir con lo que SI hay y no con lo que nos falta? Si un profesionista va a un lugar para formarse en una profesión a lo largo de determinado tiempo (considero que estará preparado para resolver situaciones que finalmente es la educación a la que estamos acostumbrados a “resolver”), ¿por qué no hacemos reales cambios en la formación de quienes serán los coadyuvantes y más cercanos a las personas con síndrome de Down en un periodo de tiempo muy largo y decisivo? ¿Por qué no hacer cambios desde nuestra trinchera, cada quien, y empezamos a formalizar una educación basada en la realidad que se vive y no en lo que solo queda en el tintero, a lanzar la idea que la prevención es la llave mágica de una enseñanza que ha de guiar a lo largo de la vida?
Si enseñamos en la prevención estamos atacando todos los niveles, el del padre de familia y quienes lo rodean (los profesionistas y nótese que escribo profesionistas porque no todos llegan a ser profesionales en lo que hacen). ¿Por qué en vez de estar haciendo más leyes, las cuales hay muchas en todos los países, nos concretamos en las problemáticas reales y tangibles como ésta, y es la que más apremia? Si una persona con síndrome de Down aprende tal o cual habilidad académica no se nota si no está identificada plenamente con lo que es y con lo que quiere hacer el resto de su vida. ¿Por qué no enfocarnos en resolver, en proveer herramientas que surtan efecto práctico y que, a la larga, llenen de satisfacción a las personas, a quienes finalmente lo necesitan?
Las personas con síndrome de Down desde su fecundación están provistas de una carga genética ya conocida por todos. Pero si les proveemos de un medio ambiente que les brinde oportunidades de desarrollo de habilidades que todo ser humano aprende, con o sin discapacidad, su trayectoria de vida es más plena. Sin embargo, por más que hablamos que la familia es la promotora del desarrollo de las personas con síndrome de Down, que es la principal guiadora y ejecutora del desarrollo de las personas con síndrome de Down, etc., veo que nos hemos quedado cortos, ya que ¿dónde está la familia que hemos conformado durante estos 40 años en la educación real de las personas con síndrome de Down?, ¿dónde está la información tácita respecto a este tema, la educación sexual de las personas con síndrome de Down, si aún en pleno siglo XXI se cree que la educación sexual empieza en la adolescencia, cuando la mujer adolescente tiene su primera menstruación y el hombre adolescente su primer “sueño húmedo”? La educación sexual se inicia desde la concepción y es una entidad que acompaña al ser humano por toda la vida.
¿Qué hacemos en más de las veces con las personas con síndrome de Down? Les creamos un mundo irreal respecto a esta entidad, desde pequeños les permitimos una expresión de sus emociones en una forma desbordada, abrazan a cualquiera y donde sea, sin preocuparnos por un futuro que está en puerta, una efusividad colectiva cuando realizan tal o cual acto. Y todos se lo aplauden o festejan. Pues bien, ese niño va a crecer y se le ha reforzado un comportamiento inadecuado desde pequeño; eso es lo que hemos enseñado. Y después pedimos que se le respete su identidad y afirmamos que tiene derecho a esto o aquello, sin ver desde cuándo hemos venido reforzando una educación que traerá sus consecuencias a lo largo de los años. ¿Y a quién le creará más frustración y dolor, si no es a la persona con síndrome de Down?
La sociedad ve y adopta lo que nosotros, los que estamos involucrados, presentamos, No debe ser la persona con síndrome de Down la que tiene que vivir siempre las consecuencias de lo ya aprendido, somos nosotros los adultos los que decidimos el futuro de cada uno de ellas desde que llegan a este mundo, y me incluyo porque el proyecto de vida de las personas con síndrome de Down es un asunto de todos. En este momento estamos comentando lo sucedido con Elisa, pero también hay un sinfín de asuntos pendientes en el tintero sobre el desarrollo y calidad de vida de este grupo de personas. En un tema tan fundamental y trascendente en la vida del ser humano, con o sin síndrome de Down, que nos debe de ocupar un poco más de tiempo y de neurona.
Los padres necesitan una información concreta, asimilable, para poder actuar más asertivamente.
La sexualidad es un componente permanente en la vida de las personas y está ligada en todas las etapas de su desarrollo e involucra aspectos afectivos, emocionales, intelectuales, sociales y culturales. La sexualidad no es algo aislado ni es solo genitalidad o relaciones sexuales, es algo más complejo que abarca todas las esferas del ser humano, la biológica, la psicológica, la social y la espiritual. Tenemos cuatro potencialidades de la sexualidad humana: la adquisición del género, la creación de vínculos, los procesos de los aspectos reproductivos y el erotismo. Y me pregunto, ¿cuántos conocen estos aspectos de la educación? (Y sí que los ven en el desarrollo de los temas, desde primaria hasta secundaria, en el programa educativo mexicano). Yo creo que todos hemos estado en contacto con esta información, pero ¿qué pasa? Los padres tienen miedo de tocar este tema.
Somos conscientes de que las personas con síndrome de Down necesitan mejor preparación y mayor información formal acerca de la educación sexual. De manera precoz y casi siempre inadecuada, se llega a tener información acerca de la sexualidad desde fuentes poco idóneas, y dicha información en la mayoría de los casos no es veraz, no cuenta con valores y no engloba los aspectos afectivos. Y les pregunto, queridos lectores, ¿no es así para todos los seres humanos con o sin discapacidad? Aún no somos conscientes de que para poder educar debemos tener las siguientes premisas:
• La primera responsabilidad de padres y profesionales es la de su propia formación
• Conocer, aceptar y amar su propia sexualidad
• Tener una preparación científica de acuerdo a las exigencias de la cultura actual
• Estar conscientes de la importancia de la autoestima saludable
• Propiciar experiencias que faciliten su desarrollo
Somos responsables de que la población en general tenga la percepción equivocada de que las personas con síndrome de Down tienen mayor apetencia y actividad sexual, que son hipersexuales. Esta creencia se basa en que las personas con síndrome de Down se mueven solo por el instinto y no pueden controlar la pulsión sexual. La realidad es que en las personas con síndrome de Down la influencia inhibidora que el cerebro ejerce sobre impulsos y tendencias a respuestas inmediatas está disminuida o es de acción más lenta, y aunque su “arousal” o excitación sexual puede estar más mitigada, les cuesta más parar algo que les apetece hacer, cambiar de una ocupación a otra como ya lo señaló en su comentario Jesús Flórez. Todo esto limita su autocontrol, por lo tanto exige reconocerlo y planificar una intervención adecuada en el momento oportuno,
Los padres y los educadores han de favorecer las conductas adecuadas, modificando el contexto cuantas veces sea necesario. Un porcentaje muy alto de las conductas inadecuadas están causadas por una carencia de habilidades de comunicación, de interacción social y de control del entorno.
Y si hemos de trabajar en algo concreto es en la anticipación, la llave milagrosa, decirles siempre lo que puede o va a ocurrir, para que estén en conocimiento de lo que sigue y les dé seguridad en su actuar. La verdadera intervención a la hora de educar es la construcción de habilidades comunicativas y sociales, la construcción de entornos previsibles e informados como tantas veces nos lo han hecho notar Emilio Ruiz y José Ramón Amor Pan.
No se debe achacar a la discapacidad intelectual las insuficiencias de sus comportamientos, sino a lo que les damos (o dejamos de dar) para superar sus propias limitaciones.
Este artículo que Beatriz ha puesto ante nuestros ojos, a mí en lo personal me ha llenado de tristeza e indignación ya que me sitúo en el lugar de Elisa y en el de esos padres que están viviendo esta situación real.
¿Qué estamos haciendo para paliar este dolor? Yo en lo personal escribiendo este comentario y exhortando a nuestra gran familia de síndrome de Down que nos unamos, que hagamos un frente común ante situaciones como éstas, que no agachemos la cabeza y dejemos pasar el momento pensando que ya vendrán soluciones. Las soluciones las damos nosotros en nuestros actos día a día, en lo que pasa y acontece en cada uno de los entornos en los que vivimos. ¡¡DESPERTEMOS!!, las soluciones somos todos, informándonos y formándonos. No les estoy pidiendo un enfrentamiento, les estoy pidiendo un actuar en consecuencia, somos los responsables de la educación de las personas con síndrome de Down desde su concepción; así que tomemos la responsabilidad con más herramientas que nos den seguridad y podamos llevar a nuestros hijos hacia un puerto donde esté la tan anhelada felicidad que queremos y buscamos tan afanosamente.
Y en mi despertar contribuyo con estas sugerencias que las llamo “prácticas”, las cuales espero sean útiles para ustedes. Es parte de mi contribución en esta tarea que finalmente es un privilegio; la de educar.
o No considerar ni tratar a la persona con síndrome de Down como a un desvalido
o Darle autonomía, independencia, y confianza en sí misma
o Ayudarle a tener éxito
o Estimular sus estados de ánimos positivos para que se enfrente mejor a las experiencias difíciles
o Estimular un comportamiento adecuado y respetuoso con los demás
o La reglas de oro de la sexualidad: respeto, comunicación, responsabilidad y placer
o Ayudarle a distinguir sentimientos, emociones y a describir experiencias
o Discutir con ella los valores
o Enseñarles la importancia de la belleza interior y que es esencial transmitir simpatía y afecto

Que Dios guíe nuestros pasos por este caminar y con él encontremos más respuestas, muchas más de las que ya hemos encontrado. Ellos se lo merecen, nos han probado a pulso que sí pueden, pero que necesitan ser respetados y valorados como lo que son, un ser humano con deseos, esperanzas, ilusiones; y que están aquí y que son parte de este mundo terrenal que es de todos y para todos. Padres de familia, crean en sus hijos, no los minimicen con la sobreprotección, reaccionarán con su edad cronológica no con su edad mental, por eso hay que estar ahí cuando lo necesitan, un hijo siempre es una bendición, demos prioridades
Elisa saldrá herida si quienes la están guiando así se lo hacen ver, y no saldrá herida si le dan un entorno de amor y la enfrentan a su realidad, haciéndola comprender la situación con bases de una autoestima saludable, que ella es única e irrepetible y que todos los seres humanos pasamos por decepciones amorosas y son ellas las que nos hacen superar y crecer para una vida más plena y saludable. ¿O es que acaso los que estén leyendo este comentario no pasaron por decepciones amorosas? ¡Claro que sí, todos las hemos vivido, que no se nos olvide¡.
La identidad personal y sexual pasan la prueba de fuego en la adolescencia y lo único que nos sustenta es el amor con el que nos acogen quienes nos aman de verdad.
Un abrazo para todos aquellos que están pasando por esta situación y una esperanza de vida, porque si lo están experimentando es que están vivos y la vida es un privilegio que tenemos tan enfrente que no lo vemos ni valoramos en ocasiones.
Me despido con la siguiente experiencia de vida de una de mis pacientes:
“Teresa, yo quiero tener sexualidad con Ignacio”, me lo dice una adolescente de 10 años con síndrome de Down. Respiré y de la manera más natural que yo podría crear en ese momento le contesté: “Sí, ¿y cómo es eso? Y me dice: “Sí, sexualidad, con Ignacio”. Continúo: “¿Y cómo te puedo ayudar a tener sexualidad con Ignacio”. Se queda callada y me dice de nuevo, “quiero tener sexualidad con Ignacio”, como diciéndome -que no entiendes lo que es eso-. Le digo, “a ver dime, qué es sexualidad? Me contesta: “es ir al cine, agarrarnos las manos, darnos besos en los cachetes, ir a cenar al Gaucho, y primero pedir un jugo de carne y después pedir un filete término medio”. Y exclama: “¡¡pero sin los papás!!, eso es sexualidad”…
Eduquemos sin nuestros juicios y prejuicios… Piden más afectividad y aceptación que un coito, anhelan compañía…
Finalmente aprendemos por imitación y los medios de comunicación en la actualidad no dejan mucho a la imaginación, y un porcentaje importante de personas con síndrome de Down se la pasan con el enemigo número uno de todos los hogares: la televisión… Aunado eso con la longevidad actual, creo que deberíamos ser más creativos a la hora de educar.
No es la persona con síndrome de Down la que tiene que probar que es capaz de vivir una vida en pareja, sino que será quien lo niegue el que tenga que probarlo. El mayor amortiguador de estrés en el ser humano es el contacto corporal, el afecto y la ternura.


Teresa Aguilasocho
Moderadores: Emilio Ruiz