Querid@s
Se acaba de publicar en nuestra Revista D21 un extraordinario artículo de Beatriz Gómez-Jordana sobre un tema que nos ocupa y preocupa: la sexualidad.
Beatriz trata el tema con el sentido común al que nos tiene acostumbrados, y nos plantea el rico desafío de debatir sobre el tema... ¿Cómo ha de manejarse la sexualidad de nuestros/as hijos/as en el marco de la integración escolar y social que actualmente existe?
Arrojo el primer "disprador" de este debate.
Tanto la "hipersexualidad" como la "a-sexualidad" que se suele atribuir a nuestros hijos e hijas con discapacidad intelectual no son sino una expresión más de las "etiquetas" o preconceptos que llevamos grabados en nuestro "disco duro cultural".
Avanzamos bastante en "técnicas" para el aprendizaje de nociones, saberes y entenderes. Pero muchas veces dejamos de lado lo que, por simple y natural pero "culturalmente sobre o minus valorado" nos generan respuestas disfuncionales como los que nos muestra Beatríz en su ejemplo mcomparativo.
Para los padres, insisteremos siempre, hemos de contruir "escuelas de vida" (¿No es cierto, José Ramón?). Para los docentes tambien!!!!!
Recordemos que la sexualidad humana es parte de un concepto mayor y abarcativo, la afectividad humana. ¿Manejamos nuestros afectos con sentido común? Si no lo logramos... ¿cómo manejaremos la sexualidad?... la nuestra... la de los otros...
Como en muchos otros órdenes de la vida, padres y docentes de personas con discapacidad intelectual no DEBEMOS ni incentivar ni reprimir a la afectividad ni a la sexualidad, pero también DEBEMOS acompañar, contener, enseñar valores, sugerir conductas.
Ni un extremo ni el otro. SENTIDO COMÚN... el menos común de los sentidos...
Besos
Luis